Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

sábado, 29 de abril de 2017

Tengo tu olor impreso en la piel como un tatuaje temporal.

No te haces una idea... No te haces una idea de lo bonito que es. Ser partícipe de tu más sincera intimidad; estar presente entre tus movimientos involuntarios y tus cambios de postura; poder observar tu pecho desnudo iluminado por las luces de la calle en blanco, negro y una indefinida escala de grisáceos azulados. Mirar tu sereno rostro desde ese lugar entre tu pecho y tu hombro donde mi cabeza reposa. Eres tan bonito...
Escucharte decir "más cerca" mientras estás dormido, dormirme y ser consciente de que tu abrazo me arropa; despertarme y descubrir que estás ahí de verdad. Observarte mientras espero despierta a tener ocasión de escaparme sin dejar rastro; escuchar de nuevo tu voz tras haber estado comunicándote únicamente con el ritmo impredecible de tu respiración.
Cuando vuelvo a estar sola, me parece imposible haber vivido algo tan mágico. Se me ocurre sentir haber estado cerca del cénit, a un paso del clímax de la maravilla; pero haberme faltado la eternidad. Ojalá las noches fueran mucho más largas para pasarlas junto a ti entre tus sábanas...

martes, 18 de abril de 2017

Escribiendo por escribirte.

Escribir sin saber qué escribir, por el mero hecho de querer escribirte. Aunque sea escribiendo sobre no saber qué escribir.
Esas cosas escribe una cuando no hay inspiración más allá de la que parte de la motivación a escribir, que surge a pesar de que no se escriba nada. Yo te escribiría mucho si supiera qué escribir; por el contrario te estoy escribiendo demasiado, teniendo en cuenta que mi escritura es vacía. ¡Pero qué más da, quiero escribirte!
Parece que te escribo por escribir, pero no des nada por escrito; realmente, escribo por escribirte. Podría también no escribir sobre estar escribiendo, pero ¿qué mejor que escribir cuanto la mente dicta, con escritura libre y despreocupada? A mis sentidos les apeteció escribirte y aquí me tienes, escribiendo. Por ello escribiré con palabra de moral silenciosa; escribiendoparaescribirte se expresa por mí toda.
¿Y si te escribiera en la piel el hecho de no estar escribiéndote nada y a la vez sentirme llena escribiéndote enajenada; te sonaría raro mi escrito? ¿Y cómo escribo nada, si escribiendo nada literalmente no escribiría; y de forma figurada, el significado blanco escrito es palabra visualizada? Qué confusión de escritura... Entonces, ¿no escribo nada? Escriba doblemente negada, escriba aceptada. ¡Quién escribiría dicha bobada!
Mi escritura se hace pesada. Pero a ti, ¿a ti qué te escribiría? ¿Quizá el escrito de estar escriptada?

sábado, 15 de abril de 2017

Limpios.

Tras acompañarla, abrazarla, llorarla, escoltarla hasta la parada y hacer de nuevo otro tanto de lo mismo; la vimos subir al taxi y despedirse a través del cristal semi tintado; y poco a poco, uno a uno, fuimos separándonos en el camino de vuelta a casa, llevándonos en el puño el corazón y habiendo limpiado los recuerdos de negruras. Al final sólo quedamos individuos, tal y como cada uno éramos y con una jornada más a la espalda; ya en nuestras casas y calentitos, siguiendo nuestros rituales y rutinas como si se hubiese tratado de un día cualquiera, con el propósito de alcanzar el día nuevo.

domingo, 29 de enero de 2017

El amor con alas.

In my veins - Andrew Belle

Llevo toda mi vida escribiendo sobre el amor. Sobre el primer amor, el amor apasionado, el amor incondicional, irracional, el no correspondido, el amor roto, nostálgico, y el que se aferra a las cenizas de un incendio. Pero nunca se me ha ocurrido escribir sobre el amor libre. Un amor que, como los versos del mismo nombre, no necesita un acompañante que suene a música con él; un amor que vuela y con ello se alza, y no es necesario que haga nada más. Ni ser alocado, ni perfecto; ni ser el más sensato y ni siquiera ser platónico.
El amor del que hablo es aquél del que no hace falta hablar, del que no existen acepciones del todo certeras. Si dijese que es un amor camaleónico fallaría, pues no cambia de tonalidad para camuflarse con el fondo. Ya sea éste del color de la profundidad más oscura en lo más hondo de la mente o ya sea del tono del brillo de los ojos cuando chispean; nuestro amor es siempre transparente. 
El amor del que hablo es generoso, pues te acompaña en el viaje si sabe cuánto disfrutas dejándote llevar por el viento. No es incondicional: desea tener tu permiso para cuidarte, mirar por ti y quererte cada día. El amor libre te arropa con su piel; te cede su calor, y eso le calienta el alma. El amor libre te admira primero, te mira, y te tira a la cama después. 
Al amor libre debes abrazarlo, olfatearlo, lamerlo, besarlo. Bailarlo. Le irás pintando de colores las plumas y lo querrás cada día más, te sorprenderás de lo lejos que descubrirás que se encuentra el límite.
El amor libre tendrá doble filo; el de querer profundamente y el de ser profundamente querido. Te abrirá las expectativas en tres y multiplicará tus sensaciones. Te será sincero, acogerá tus fallos y tu humildad para reconocerlos. Encontrará únicas y tuyas tus formas de ridiculizarte, hasta llevarte de la mano en ellas. 

Llevo toda mi vida escribiendo sobre el amor. Sobre el primer amor, el amor apasionado, el amor incondicional, irracional, el no correspondido, el amor roto, nostálgico, y el que se aferra a las cenizas de un incendio. Pero nunca se me ha ocurrido escribir sobre el amor libre. Al amor libre lo elegirás sin saberlo, y seguirás eligiéndolo a cada paso. Se abrirá, te rodeará y se cerrará dentro de ti. En el amor libre, os encontraréis sin buscaros. Y os guiaréis a hacer locuras, locuras mayores que amaros siendo pájaros.

El amor del que hablo es el amor más puro que nunca he sentido. El amor que ama el ser. El amor, el amor con el que nos amamos nosotros.



miércoles, 14 de diciembre de 2016

Mialægro.

En vísperas de Navidad el mundo entero se revuela. Las luces tintinean en las calles y la ilusión se esconde en las pupilas de los niños; y la gente, mientras tanto, se cuestiona las preguntas más olvidadas de la inmensidad de su mente.
A mí me rompía el alma lo que los hechos me obligaban a creer: que no te importaba nada, que no fui nada trascendente para ti. Qué curioso incidente el de cruzarme contigo y no verte después de haber repetido la escena mil veces en sueños y deseos que pudieran convertirse en pesadillas, ¡quién me lo iba a decir! Parece que en el gran motor del mundo se hubieran conectado cables y caminos y se hubiesen retomado las obras abandonadas de un paso iluminado. ¡Y no quepo en mí de alegría! Pues, aunque no estoy muy segura de a dónde me llevará esto, es bonito observar de nuevo las vistas.
En vísperas de Navidad, la magia hace de las suyas. Corretea por tejados y resbala en canalones, enciende chimeneas y baila en salones. El Lunes me sacó a bailar aunque no llevaba tacones; la música sonó y me atrapó entre dos canciones. Tu pasado, tu pasado, tu pasado... mis emociones.