Escribir sin saber qué escribir, por el mero hecho de querer escribirte. Aunque sea escribiendo sobre no saber qué escribir.
Esas cosas escribe una cuando no hay inspiración más allá de la que parte de la motivación a escribir, que surge a pesar de que no se escriba nada. Yo te escribiría mucho si supiera qué escribir; por el contrario te estoy escribiendo demasiado, teniendo en cuenta que mi escritura es vacía. ¡Pero qué más da, quiero escribirte!
Parece que te escribo por escribir, pero no des nada por escrito; realmente, escribo por escribirte. Podría también no escribir sobre estar escribiendo, pero ¿qué mejor que escribir cuanto la mente dicta, con escritura libre y despreocupada? A mis sentidos les apeteció escribirte y aquí me tienes, escribiendo. Por ello escribiré con palabra de moral silenciosa; escribiendoparaescribirte se expresa por mí toda.
¿Y si te escribiera en la piel el hecho de no estar escribiéndote nada y a la vez sentirme llena escribiéndote enajenada; te sonaría raro mi escrito? ¿Y cómo escribo nada, si escribiendo nada literalmente no escribiría; y de forma figurada, el significado blanco escrito es palabra visualizada? Qué confusión de escritura... Entonces, ¿no escribo nada? Escriba doblemente negada, escriba aceptada. ¡Quién escribiría dicha bobada!
Mi escritura se hace pesada. Pero a ti, ¿a ti qué te escribiría? ¿Quizá el escrito de estar escriptada?
Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.
martes, 18 de abril de 2017
Escribiendo por escribirte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario