Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Derivando, en búsqueda.

Últimamente mi cabeza está en la ribera de un río y mi niebla es la apatía permanente y densa que me impide observar el agua correr. Normalmente esa imagen suele despertarme deseos, ilusiones... Pero hace tiempo (frío) que no tengo ni el más mísero objetivo.
Intento rebuscar entre mis escombros y un fantasma me traslada a un pasado en el que yo perseguía la máxima expresión de mí, mi propia superación. Ahora, aunque no deja de ser un instinto de mi personalidad buscar siempre una mejora, ha pasado de ser mi punto de mira a ser un mero trámite odioso que me hace recordar cada día que no he decidido hacia dónde quiero que me lleve. O, simplemente, hacia dónde quiero ir.

Y es que, aunque tenga mis pequeñas ideas, mis imágenes y mis deseos, me veo incapaz de llevarlos a cabo; me quedan grandes como prendas de abrigo, y siento que no puedo crecer más. Quizá ni quiero.

Así que soy un barco sin timón y a la deriva sobre terreno pedregoso, y me empuja la perspectiva de ser un buque grandioso; pero, antes que serlo, ojalá se disipasen la niebla y este frío horroroso u ojalá en las aguas de un río lograse encontrar reposo.

martes, 29 de noviembre de 2016

¿Y nuestra animalez?

Y de repente, ahí apoyada, de pie sobre un árbol con los pies cruzados en una femenina postura y viendo pasar los coches, con sus faros de luces bailando, girando alrededor de una rotonda; soy capaz de hacer clara en mi mente esa idea que ya me rondó en algún momento: todo esto es un absurdo juego.
My shadow's wall, de Lígula, suena en mi cabeza inducida por el sonido de mis auriculares; y tiene un ritmo que, de alguna forma extraña y mediante el acompasaje con el movimiento aparentemente irregular de los vehículos, se compromete a hacerme ver que todo lo que observo fue un día un campo verde. Un campo verde a través del cual podría haber caminado libremente, tomando cualquier dirección, eligiendo cualquier sentido y dándole o no a mis pasos un punto como objetivo.
Sin embargo, hoy se ha convertido en una carretera unidireccional y de única orientación; en aceras que limitan mis costados y en edificios que obstaculizan el camino de mi mirada hacia el horizonte.
Y me resulta hasta irritante cuando, al girar la cabeza hacia mi derecha, un sonido, aparte del de la música, busca un hueco para colarse en mis oídos: el "chaschaschás" del agua de la fuente.

sábado, 19 de noviembre de 2016

-Sal de ahí.

¿Y qué contarte de las malas pasadas de la mente?
La mía me tiene atrapada, enredada bajo redes y enterrada entre disgustos; por más que sepa que tras las ramas hay sol.
¿Nunca te has preguntado qué harías en tal situación, estando indefenso y bajo las tramas de alguien? Siempre me visualizo en el contraataque, pero en este caso soy incapaz de actuar. Espero el momento en que alguien llegue y me saque de entre el entramado, y es que quizá sea que estoy cansada de luchar... De luchar contra el invierno y quedar congelada hasta la primavera.
-Sal de ahí- desearía decirme, de la forma más persuasiva del mundo, tendiéndome una mano.

martes, 1 de noviembre de 2016

Entre tus brazos.

Qué feliz soy. Qué feliz me haces. Y lo que más me gusta es que no alcanzas a imaginarte hasta qué capa de mi cuerpo has calado, porque aunque conoces todas las cosas que haces y cómo de dulcemente me tratas, el momento en que mi amor por ti avanza a zancadas surge mientras duermes.

Qué bonito es acariciarte, sentir tus músculos relajados moviéndose involuntariamente al ritmo de tu respiración bajo tu piel de terciopelo mientras la mía se eriza de placer cuando la rozan tus sábanas y la abraza tu compañía; escuchar únicamente cómo el aire entra y sale de ti al compás de tus latidos, que retumban en el oído que apoyo sobre tu pecho, como si fuera un intruso y a la vez un inquilino. Susurrarle de forma inaudible a tu lejana consciencia la forma en que te veo cuando no puedes verme mirándote, preguntándome si en alguno de esos, tus olvidados sueños, estarás escuchando lo que confieso al aire y apenas oigo yo. O darme cuenta de que allí donde estoy soy invasora, extranjera; de que me encuentro en el único pequeño lugar del infinito universo que está hecho en exclusiva para e impregnado por completo de ti, y ser consciente de lo mucho que aprecio que lo compartas de tal forma conmigo, colándome y arropándome entre las mantas que siempre te han rodeado sólo a ti. Permitiéndome presenciar cómo vas conciliando el sueño, cómo respiras, las posturas que te hacen sentir cómodo y la suavidad con que te despiertas. Permitiéndome ser partícipe de todo aquello de lo que tu magia hace parecer imposible que te dotes, y que a la vez, es lo que más mágico te hace a mis ojos.

Es un verdadero amanecer en plena noche el despertar y estar acurrucada sobre ti, poder compartir esos momentos con tu onírico ser y descubrir que eres, a la vez, tan bonito como humano.

lunes, 24 de octubre de 2016

Coloquio de mi felicidad.

Es curioso: últimamente me ha dado por preguntarme si soy feliz, y cada vez que me surge la duda me enzarzo en una discusión conmigo misma. Algo que, más o menos, suena así:

-¿Que si eres feliz, dices? ¡Ay, Marinita, tú sabes bien lo feliz que has llegado a ser...!
-¿Y por qué no habría de serlo ahora, a pesar de que ría menos?
-Tú misma lo sabes: de tres años para aquí te has vuelto más seria, más...
-Yo diría sofisticada o, más bien, pulida.
-Como quieras. Eso no es lo que diría tu Yo de entonces; estabas convencida de que no querías convertirte en alguien gris.
-¿Crees que soy alguien gris?
-La verdad... creo que no. Es cierto, has crecido y te has pulido, te has cubierto los secretos y los puntos de belleza con capas de individualidad... Y ya no te muestras ante cualquiera. Pero eso no quita que tengas tus pequeños astros de luz dentro.
-Sí, creo que esa es una de las grandes cosas que la vida me ha enseñado.
-De cualquier manera, ¿qué te impide reír ahora mismo?
-¡Nada! La verdad, nada... Pero quizá mi risa se haya vuelto más selectiva o tímida, o quizá ahora le guste hacerse de rogar. Sin embargo, que no ría no significa que no sonría por dentro...
-¿Y tú sonríes por dentro?
-Estoy bastante convencida de que sí.
-Eso me suena a que no estás muy segura...
-¿Sabes? No es fácil asegurar que eres feliz cuando sabes que en cualquier momento puede ocurrir algo que te haga sentir desdichada...
-Hemos pasado por mucho, estoy de acuerdo.
-... pero quizá en eso consista ser feliz: en saber que, por encima de toda desdicha, ...
-... se puede llegar a una felicidad conforme y no excluyente del pasado.

lunes, 10 de octubre de 2016

Por cierto...

... y hablando del pasado;
Creo que en el alma de uno hay tantas cosas enterradas bajo los cimientos del presente que, a veces, se nos olvida que están ahí. Después de cinco años, ¿cómo acordarse de las palabras exactas?, o, pasados ciento diecisiete meses, ¿cómo esperas que recuerde que aquél día te sentías así?
Sin embargo, todos tenemos algo dentro que no se nos escapa, que se revuelve en nuestra tripa y logra abrirse un hueco entre los suelos de nuestro salón para dar paso a una mala hierba o una flor. O a la unión simbiótica de ambas...

Nunca te lo he dicho, y siempre he procurado mantenerlo en secreto por si los susurros conseguían hacer que crecieras; pero sigues ahí, en alguna parte, rondándome la cabeza y emergiendo de la nada en mi pecho, abriéndome una grieta en la coraza cardiaca e impregnando el ambiente con tu aroma agridulce cada vez que, sin quererlo, te recuerdo. Aún apareces en mis sueños a menudo, donde te dedicas a decirme todo lo que te privas de contarme ahora; y donde yo soy feliz de esa forma inocente de la que lo era contigo.
Y, sin embargo, cada día que veo tu diminuta raíz asomarse vuelvo a arrancarla, tanto para que te vayas como para hacerme creer que te has ido.

domingo, 2 de octubre de 2016

Viajes en el tiempo.

Es imposible huír del pasado. De alguna manera siempre intenta colarse por cualquier rendija; ya sea en forma de olor, con el sonido del inicio de una canción que parece ser aquélla pero en realidad no lo es, o con lo menos habitual: un aparentemente breve vistazo voluntario al camino recorrido, que termina por durar horas.
En mi caso, mi pasado suele preferir que hable sobre él con palabras escritas. Dice que a ésas nunca se las lleva el viento, por lo que son perfectamente adecuadas para describirle.

Parece tan extraño como un suceso ajeno el darse cuenta de repente de que tu vida no siempre ha sido como es ahora mismo. Estoy acostumbrada a éste presente, con todas sus ausencias y carencias, y todas sus cosas de más. Pero siempre es una ocasión especial aquella en la que, por casualidad, caigo en que muchas de esas ausencias fueron algún día algo más que ausencias, y en que muchas de esas cosas de más pueden haber sido antiguas carencias.

Lo más difícil para mí es mirar al pasado sin que esa acción influya en mi presente; pues cuando decido recordar, decido inconscientemente revivirme. Me encuentro de nuevo bajo la piel de una Yo que ya no es mi Yo, y siento, veo y deseo todo lo que esa otra persona deseó, vio y sintió en ese mundo paralelo alejado de mi realidad. Normalmente, cuando recuerdo, toda la retahíla de fotogramas se sucede sin interrupción. Pero a veces, en contadas ocasiones como lo es hoy, algo me devuelve bruscamente aquí, a mí, y resulto descubrir que mi Yo tiene un cajón al fondo de su alma en el que guarda un pequeño deseo: volver a ser la de antes.

Sin embargo, tan desgraciada como afortunadamente; aunque mi Yo pudiese retroceder en su tiempo, volver a ser la de antes no sería posible si todo lo demás siguiese siendo el demás de hoy.

Ni mi actual Yo de hoy con su profundo cajón cerrado te negaría que, si fuese posible volver al pasado, lo haría. Sin embargo, nada cambiaría y este día terminaría llegando de nuevo, y todos los sentimientos de aquella otra Yo habrían quedado igualmente ennegrecidos, que es tal y como lo están hoy.

Así que, pasado; me dispongo a recordarte por un segundo de mi tiempo presente. Voy a escribirte despacio y vocalizaré para meterme en el papel, voy a representarte por primera vez después de ser protagonista del hecho real en que te basas, y voy a volver a mi vida sin permitir que tú la cambies, pues tú mismo la cambiaste ya una vez y decidiste que aquí llegaría Yo.

Jamás prometería que te haría volver, pero no necesito jurar que todas mis Yos te van a querer.