Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

martes, 29 de noviembre de 2016

¿Y nuestra animalez?

Y de repente, ahí apoyada, de pie sobre un árbol con los pies cruzados en una femenina postura y viendo pasar los coches, con sus faros de luces bailando, girando alrededor de una rotonda; soy capaz de hacer clara en mi mente esa idea que ya me rondó en algún momento: todo esto es un absurdo juego.
My shadow's wall, de Lígula, suena en mi cabeza inducida por el sonido de mis auriculares; y tiene un ritmo que, de alguna forma extraña y mediante el acompasaje con el movimiento aparentemente irregular de los vehículos, se compromete a hacerme ver que todo lo que observo fue un día un campo verde. Un campo verde a través del cual podría haber caminado libremente, tomando cualquier dirección, eligiendo cualquier sentido y dándole o no a mis pasos un punto como objetivo.
Sin embargo, hoy se ha convertido en una carretera unidireccional y de única orientación; en aceras que limitan mis costados y en edificios que obstaculizan el camino de mi mirada hacia el horizonte.
Y me resulta hasta irritante cuando, al girar la cabeza hacia mi derecha, un sonido, aparte del de la música, busca un hueco para colarse en mis oídos: el "chaschaschás" del agua de la fuente.

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