Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.
miércoles, 18 de mayo de 2016
Lo indefiniré.
Miau.
¿Qué significa "miau"?
Podría ser cualquier cosa.
O ninguna.
Puedo llegar a decirlo sin propósito alguno,
o soltarlo sin más cuando quiero decir muchas cosas.
Es probable que ni siquiera en mi mente obtenga un significado,
o que sea mi forma de expresar todo cuanto no me sale explícito.
Puede que hoy sea un día miau,
de esos en los que no me entiendo,
en los que mi interior se queja
y algo está desajustado.
Cuando la luz del sol es demasiado blanca,
y eso sólo puede avecinar tormenta,
y guardar silencio resulta
la respuesta más sabia:
cuando hay viento de por medio
procedente de un batir de alas,
ven y mira mi mirada,
hazme hablar sin decir nada.
Y si decido callarme
articúlame la lengua,
pregúntame algo absurdo,
no me concedas la tregua.
Por cuanto más estúpido sea algo
tírame más de la manga,
no sé qué quiero decirte,
pero por más resistencia que oponga:
porque entres en mi alma,
porque te descubriré un misterio,
porque hablaré sin motivo,
sin sentido, pero en serio.
¿Qué significa "miau"?
Podría ser cualquier cosa.
O ninguna.
Puedo llegar a decirlo sin propósito alguno,
o soltarlo sin más cuando quiero decir muchas cosas.
Es probable que ni siquiera en mi mente obtenga un significado,
o que sea mi forma de expresar todo cuanto no me sale explícito.
Puede que hoy sea un día miau,
de esos en los que no me entiendo,
en los que mi interior se queja
y algo está desajustado.
Cuando la luz del sol es demasiado blanca,
y eso sólo puede avecinar tormenta,
y guardar silencio resulta
la respuesta más sabia:
cuando hay viento de por medio
procedente de un batir de alas,
ven y mira mi mirada,
hazme hablar sin decir nada.
Y si decido callarme
articúlame la lengua,
pregúntame algo absurdo,
no me concedas la tregua.
Por cuanto más estúpido sea algo
tírame más de la manga,
no sé qué quiero decirte,
pero por más resistencia que oponga:
porque entres en mi alma,
porque te descubriré un misterio,
porque hablaré sin motivo,
sin sentido, pero en serio.
viernes, 13 de mayo de 2016
Hacerte la lluvia bajo el amor.
Y, de nuevo, qué dulce placer...
El de sentirte.
La increíble agonía de mis límites.
Cuantas partículas volátiles
pudieran cambiar de forma
para ser
apasionadas y sutiles,
presentes e intangibles,
todo a la vez.
La forma en que encajas en mí,
lo perfecta que me siento
si completa por ti,
confundida entre maleza
con las sombras, gris,
como nube de lluvia
que resbala sobre ti.
Primero te mojo,
luego te empapo.
Termino calándote
y calentándome yo.
Entre piel y piel
el roce de la fricción,
me tienta la miel
de tu labio inferior.
Y cuando arden tus iris
escucho con atención
el sonido grave
de tu respiración.
El dulce placer
de sentirte.
La increíble agonía de mis límites.
El de sentirte.
La increíble agonía de mis límites.
Cuantas partículas volátiles
pudieran cambiar de forma
para ser
apasionadas y sutiles,
presentes e intangibles,
todo a la vez.
La forma en que encajas en mí,
lo perfecta que me siento
si completa por ti,
confundida entre maleza
con las sombras, gris,
como nube de lluvia
que resbala sobre ti.
Primero te mojo,
luego te empapo.
Termino calándote
y calentándome yo.
Entre piel y piel
el roce de la fricción,
me tienta la miel
de tu labio inferior.
Y cuando arden tus iris
escucho con atención
el sonido grave
de tu respiración.
El dulce placer
de sentirte.
La increíble agonía de mis límites.
miércoles, 11 de mayo de 2016
Connected.
Es algo que se encuentra a miles de kilómetros de aquí. Algo, una huérfana existencia sin nombre a la cual no podría siquiera describir como magia. Es un suceso inexplicable, un hecho fantástico que jamás había podido experimentar, es una novedad, un descubrimiento grandioso y dulce para quien es goloso.
¡Qué electricidad! Vaya conexión. La complicidad de alta tensión.
Es como si fuésemos máquinas hechas a la par e interconectadas. Casi se asemeja a una corriente eléctrica, a una alarma que va incrustada por dentro de ti y salta de vez en cuando, alertando a todos tus sistemas de que algo en otra unidad no funciona bien. ¿Sabes que tú la despiertas? Pero también la duermes, éso es lo extraordinario. Cómo, sin ni tú ni yo saberlo, tus tan silenciados mensajes llegan involuntarios a mí y yo, involuntariamente, los leo. Cómo, sin decirnos una palabra ni mirarnos, podemos llegar a saber todo aquello que no nos contamos. Cómo nos comunicamos con los ojos. Cómo aparece tu olor de vez en cuando, inesperado, en la imaginación de mi ¿engañoso? olfato.
De qué manera soy meramente testigo de la surrealista forma en que nos conectamos.
viernes, 6 de mayo de 2016
Esculpirte,
A lo largo del tiempo he aprendido a distinguir las grietas que él mismo ha ido dejando en mí.
Soy consciente de que, si bien antes estaba hecha de arcilla, ahora me encuentro esculpida y profundizada en roca. No conozco mi verdadera forma, y sólo sé contar las veces que he caído y me he roto porque guardo en una caja fuerte cada uno de mis pedacitos.
A veces me sorprendo preguntándome cuántas veces, cuántas caídas habrías tenido tú para tener tantas aristas. Por las manos de cuántos pocos escultores que supieran pulirte bien pasaste, para estar tan afiladas.
A veces me pregunto qué hice yo contigo. Cómo era tu figura antes; y cómo será ahora. ¿Conseguí, de alguna manera, pulir alguno de tus bordes? ¿O acaso te rompí más, te afilé el corazón con sacapuntas? Quizá ahora no seas ni la sombra de lo que fuiste, o quizá en realidad no ha cambiado tu estructura. Quizá también, si te viera, me sorprendería tu imagen, tan distinta; pero quizá no lo hiciera; y quizá, es posible, que en realidad jamás lo pudiese distinguir ya que sólo pude verte desde una perspectiva.
A veces recuerdo que me hubiese gustado conocer mejor tus abismales límites, tus picos y tus valles; y en ocasiones me viene a la mente la sensación de que algún día deseé recorrerlos.
Pero el resto del tiempo, que me va tirando rítmicamente contra el suelo a ver si me parto, se me olvida tu fragmento, desaparece por completo el rasguño que dejaste y se convierte en un bisel, en el doblez de una camisa, en un tirabuzón del cabello.
Me gusta la forma que me has dado, la claridad que no me has vetado, el aire por el que me has dejado volar.
Pero, a veces, me parece un regalo muy caro que me has hecho a tu pesar.
miércoles, 4 de mayo de 2016
Eres magia.
Toco el tiempo inexistente que se expande intocable, aquí y allí a la vez.
Estoy aturdida, desenfocada y vagando por el tambaleante espacio visual de un observador mareado que me ve doble. Espera, ¿estoy aquí, o a mil kilómetros de distancia? Aún no me creo que verdaderamente te toque cuando lo hago.
Siento la inminente necesidad de gritar magia encerrada en palabras, pero los soplos de inspiración se encierran en el subconsciente de mi mente saturada de los momentos que guardo contigo. Un instante fotografiado en mi memoria sin necesidad de un visor: solos tú, yo, tus besos y las estrellas. La forma antagónica dual de tus labios, que poseen y encierran el bello arte de ser a un tiempo mi brisa y mi éxtasis. El color de ese punto de tu cuello del que me he quedado prendada y al cual siempre recurro para esconderme. El olor de tu boca cuando exhalas imperceptiblemente en el momento previo a rozar la mía.
Siento la inminente necesidad de encontrarme más cerca, cuanto pueda más cerca de ti; y es que, ya te toque, te acaricie o ejerza presión sobre ti, todo me resulta imposible. Se me olvida acordarme de que tengo todo el tiempo del mundo para romper el espacio entre partículas negativas, y no recuerdo así que cuanto más haya de desear rozarte, tanto más tiempo tendré por delante.
Eres la probabilidad de haber entrado por ése poro, la certeza de haberte expandido y la teoría de haberme inundado. Te mueves a velocidades infinitas, yo no puedo perseguirte, deformas el tiempo y lo detienes en mis diminutas partes y sabes cómo hacerme eterna. Estás aquí, y eres materia; y a la vez un motor de expansión dentro de mí que predica ondas por mi pierna.
Dime, ¿acaso no te dotas de la magia de las partículas? Dime, ¡qué más bello hay que eso!
Estoy aturdida, desenfocada y vagando por el tambaleante espacio visual de un observador mareado que me ve doble. Espera, ¿estoy aquí, o a mil kilómetros de distancia? Aún no me creo que verdaderamente te toque cuando lo hago.
Siento la inminente necesidad de gritar magia encerrada en palabras, pero los soplos de inspiración se encierran en el subconsciente de mi mente saturada de los momentos que guardo contigo. Un instante fotografiado en mi memoria sin necesidad de un visor: solos tú, yo, tus besos y las estrellas. La forma antagónica dual de tus labios, que poseen y encierran el bello arte de ser a un tiempo mi brisa y mi éxtasis. El color de ese punto de tu cuello del que me he quedado prendada y al cual siempre recurro para esconderme. El olor de tu boca cuando exhalas imperceptiblemente en el momento previo a rozar la mía.
Siento la inminente necesidad de encontrarme más cerca, cuanto pueda más cerca de ti; y es que, ya te toque, te acaricie o ejerza presión sobre ti, todo me resulta imposible. Se me olvida acordarme de que tengo todo el tiempo del mundo para romper el espacio entre partículas negativas, y no recuerdo así que cuanto más haya de desear rozarte, tanto más tiempo tendré por delante.
Eres la probabilidad de haber entrado por ése poro, la certeza de haberte expandido y la teoría de haberme inundado. Te mueves a velocidades infinitas, yo no puedo perseguirte, deformas el tiempo y lo detienes en mis diminutas partes y sabes cómo hacerme eterna. Estás aquí, y eres materia; y a la vez un motor de expansión dentro de mí que predica ondas por mi pierna.
Dime, ¿acaso no te dotas de la magia de las partículas? Dime, ¡qué más bello hay que eso!
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