Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

sábado, 27 de mayo de 2017

Deseo no soñar en voz alta.

Tengo la costumbre de soñar. Siempre, desde muy pequeña me he imaginado escenas, momentos e incluso sentimientos; y he soñado, o deseado, llegar a vivirlos alguna vez. Se trataba de imágenes imposibles de olvidar, a pesar de la facilidad con que se pudieran esfumar otros muchos pensamientos... Pero éstas siempre han perdurado. Con el tiempo, muchas se han cumplido; y aunque no de forma exacta a como aparecían en mi imaginación, sí de forma igualmente satisfactoria. ¿Pero a quién podría decirle que he dejado de soñar o que he cumplido todos mis sueños? Con el tiempo y una mayor madurez aparecen nuevas imágenes, nuevos deseos y nuevas ganas e ilusiones por lanzarme en su persecución... Aunque tratarlos, hablar de ellos, no ha dejado de ser igual de imposible que antes. No soy supersticiosa, pero creo que la magia que contienen los deseos antes de cumplirse reside en su naturaleza como, simplemente, ideas; y no como algo material o tangible como lo son las palabras.
¡Pero oh, dios mío, qué irremediables ganas tengo de gritar mi imagen a los ocho vientos...!

miércoles, 17 de mayo de 2017

Lluvia tropical.

Hojas de mil colores vivos aleteando bajo la percusión de baquetas, la nube en película en blanco y negro en una pantalla de televisión antigua, el perfume de la respiración y del alivio de la primavera sofocada bajo la burbuja de bochorno, mi persona asíntota de la función de caída vertical de la lluvia como fideos de cristal: a la izquierda gorjeos, a la derecha el agua.

domingo, 7 de mayo de 2017

lunes, 1 de mayo de 2017

Bésame en un beso entera.

Estaba pensando en besos.
Se me han pasado por la cabeza los besos tranquilos, esos besos cómplices intercalados en conversaciones como intervenciones de palabrería, pero mucho más cargadas de sentido, o mucho más vacías. Me he imaginado los besos en el portal, los de despedida, que siempre terminan alargándose con otro más; aunque menos sabroso porque se ha iniciado la marcha. He pensado en los besos traviesos, los besos por jugar, los besos por besos, robados en momentos prohibidos como cuando dos profesoras hablan; besos torpes. Y en los besos inesperados, como aquél en el que te adueñaste a tu gusto de mi boca, a tu merced; mientras yo tardaba varios segundos en entender qué había trastocado mis sentidos y por qué tenía la boca entreabierta. Han zigzagueado por mi mente, también, los besos húmedos y suaves en los que me concentro en sentir y seguir tus labios en cada una de las posiciones que adoptan y cada uno de los movimientos que me embaucan. Tenemos tantos tipos de besos... Pero, oh, ¿qué hay de esos besos, esos que te hacen sentir que no hay un sólo milímetro en ti que no esté siendo besado?

sábado, 29 de abril de 2017

Tengo tu olor impreso en la piel como un tatuaje temporal.

No te haces una idea... No te haces una idea de lo bonito que es. Ser partícipe de tu más sincera intimidad; estar presente entre tus movimientos involuntarios y tus cambios de postura; poder observar tu pecho desnudo iluminado por las luces de la calle en blanco, negro y una indefinida escala de grisáceos azulados. Mirar tu sereno rostro desde ese lugar entre tu pecho y tu hombro donde mi cabeza reposa. Eres tan bonito...
Escucharte decir "más cerca" mientras estás dormido, dormirme y ser consciente de que tu abrazo me arropa; despertarme y descubrir que estás ahí de verdad. Observarte mientras espero despierta a tener ocasión de escaparme sin dejar rastro; escuchar de nuevo tu voz tras haber estado comunicándote únicamente con el ritmo impredecible de tu respiración.
Cuando vuelvo a estar sola, me parece imposible haber vivido algo tan mágico. Se me ocurre sentir haber estado cerca del cénit, a un paso del clímax de la maravilla; pero haberme faltado la eternidad. Ojalá las noches fueran mucho más largas para pasarlas junto a ti entre tus sábanas...