Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

martes, 12 de agosto de 2014

To Swallowdale. ♡


Two weeks, two days and a half far from there. Swallowdale, that magic place. I miss it! I miss everyone, I miss everything from there, I've even started to miss the showers.

Swallowdale is not just an international summer camp where you meet people and do activities or where you go back from right as the same person you'd come. Swallowdale is a place to grow up, to change for better, to realise what is the most important thing in the world while you're playing the guitar with your friends watching those amazing sunsets. It's that place where you look right to someone's eyes and see happiness, amusement and friendship. And if you don't, you go right where that person is and make him/her feel better, even if you didn't know you had the power to do that.
Swallowdale make us be heroes.
It's full of nature, sunlight -wich makes us see things better- and beauty. But you don't just find these things outside, no. Because every single person at Swallowdale is a different flower, has a special shine and beauty and has the power to make you love it so much that the day you're going from there you'll cry fairy lakes...
But you'll cry because you'll be thankful.

I thank you, Swallowdale, for being my home for four weeks, for teaching me so many things, for letting me be part of you and for being my family forever... I promise I won't forget you, a piece of my heart is still there.

viernes, 8 de agosto de 2014

Concluya(m)os:


Jamás hubiese pensado que en un país tan alejado del mío, en un continente distinto, atravesando un océano tan inmenso pudiese encontrar un lugar que me hiciese sentir casi más de él que mi propia habitación. Jamás imaginé que un espacio abstracto pudiese ser lo que te hiciese a ti especial, en vez de al revés; pero sí, cuando ese lugar es el corazón de alguien, ocurre. Todo ocurre entonces.

Of course, esto lo escribo para ti.

Quizá no diga nada importante, no puedo saberlo porque todo son metafóricos pensamientos fugaces que sobrevuelan mi mente y que agarro con fuerza -a veces demasiada-, pero es que a veces, por más que piensas, no llegas a ninguna conclusión.
Nevermind, ahora no voy a empezar otra larga lista de agradecimientos, sería hacerte leer demasiado y ser bastante maíz.

Cuento mil estrellas en el cielo.
Algunas hasta parpadean...
Daría lo que fuera por cogerlas, tocarlas,
Admirarlas sin que me vean.
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Diles que bajen, con polvos mágicos o algo de eso,
Imiten a peter pan y me envuelvan en un verso
para Armarme de valor, ir, mirarte y robarte un beso.
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Querría irme contigo a donde fuera
Una noche a las once sin estrellas en el cielo
y Encenderla a pesar de estar fría como el hielo,
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Para evitar que un fuego como éste muera.
A veces simplemente cierro los ojos
Sólo un segundo, y estás a mi vera
A veces me es imposible borrar a mi antojo
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Todas las caricias que mi recuerdo crea.
Eres una palomita que la guitarra toca,
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Que vuela un poco y aterriza en mi boca.
Un vuelo perdido, un (b)arco fantástico,
la Inestabilidad en un trampolín acuático.
Esa sonrisa discreta, ese abrazo mágico,
una Ropa cálida cuando estaba en el ártico.
Ojalá, te juro, ojalá pudiera
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Mirarte ahora mismo frente a frente,
y Acunar el tiempo con la canción que escondiera
la alegría que Siento por volver a verte.

♡

miércoles, 18 de junio de 2014

Aunque sé que no es eterno.


Hoy me dirijo al viento que se ha ido, porque no encuentro nadie cerca a quien pueda dirigirme.
A mi alrededor hoy sólo veo mares de plata y silencio que me envuelven en un tibio y denso calor agobiante, que me paralizan los músculos y me debilitan cuando pronuncio el mísero eco de un suspiro. Miles de burbujas brillan y flotan dirigiéndose, suspendidas y exponiendo sus policromáticas formas redondeadas, hacia la superficie de Dios sabe dónde, porque allí arriba parece no haber nada más que el interior del enorme sombrero de copa (lleno de los agujeros por donde entran tanto la luz como las liebres y las palomas blancas) que lleva un misterioso mago llamado Universo; en el hipotético caso de que exista realmente algo.
La poderosa lujuria, vestida de hilos de oro y túnicas de seda y rubí, se apodera de mi mente, a la que le ataca de repente una nueva oleada, pero ésta vez de llanto escondido e incontrolado, llanto indefenso, manso y sincero, un llanto lejano a cualquier encanto. De nuevo esa montaña rusa que viaja por todo mi circuito sanguíneo, de nuevo las mismas tómbolas, los mismos tongos, el mismo exacto lugar del que no recuerdo cómo logré salir. Me recuerda a una resaca sin motivo, un cansancio inexpresivo; la inversión de mil gotas de lluvia cayendo sobre el invierno, matándole y reviviéndome a mí con él.
Y que le den si no vuelve, en tal caso iré a buscarle yo a él.

martes, 22 de abril de 2014

Mientras tú las entretienes, yo me dedico a observar a la gente.


Mira las calles. Contémplalas, están vivas, brillantes, llenas de gente, ondulantes y tranquilas, calmadas cuales caracoles afectados por este calor decente. Y mientras tú las entretienes yo me dedico a observar a la gente.

Por la derecha, muy pegado a las fachadas, un hombre de negocios de sombrero torcido bajo el que oculta una cuenta mal hecha, se ajusta una corbata con cuya posición pregunta si aquello será un error grave.
Detrás de él y más hacia el centro, una adolescente indecisa con aspecto seguro y sonidos taponados por música de discoteca huye de una mala decisión que la lleva persiguiendo desde el metro.
El joven universitario que aparece poco después de ella, con cara de satisfacción y la cabeza fija en su posición alzada, se derrumba por dentro en agonizantes segundos lentos.
En el centro, casi a mi lado, una mujer elegante y prepotente carga sobre sus hombros el peso de su mirada llena de negrura, con un regusto amargo de sonrisa caída y tacones de tortura.
¿Y ese muchacho algo a la izquierda? Tampoco se libra, sus ojos malditos inundados de por vida a lanzar al vacío la eterna consecuencia -el alma le tiembla y le vibra- de sus miles de decepciones.
Ah, y el pequeño niño de la otra acera que juega con una pelota, sus preocupaciones son menores mientras para él son mundos, pequeñas heridas sangrantes y subidas de humos.

It's too late to apologize.

Todo el mundo tiene algo de lo que arrepentirse, algo por lo que disculparse, no existe humano que no haya destruido alguna vez. Todos rompemos platos, todos fallamos, todos decepcionamos, todos mentimos y todos soñamos; a veces, incluso lo hacemos demasiado.
Todos tenemos defectos, nadie es perfecto, pero también todos podemos cambiarlos.

Rectifiquemos:



It's not too late to apologize.






sábado, 5 de abril de 2014

No me arrepiento de habérselas vendido al viento, porque el tiempo, al ver que miento, se las llevó.



... Y no sé si se trata de la brisa marina, de la canción que suena o del bohemio paseo en coche alrededor de las típicas luces pixeladas de película, pero ahora, en este preciso instante, te estoy echando de menos.

Quizá porque cortamos muchas líneas buscando mejores destinos, quizá porque apostamos sin perder muchas cosas que por entonces no teníamos.
Cuántas palabras, tantos secretos, esas revelaciones y el contenido y fugaz deseo. Las alas que me dabas, nuestras promesas heladas; las alarmas que despertabas en mi soledad extensa, lo que significabas luego y lo sereno que quemabas con llama intensa: fuego incontenido, ardor interno, agonizante alarido, escalofrío eterno. Una sonrisa por aquí, una bobada por allá, un pequeño gesto inocente y una confesión sin hablar; una canción, un "dejarse llevar", muy poca práctica y demasiado hablar.

Y me arrepiento de habérselas vendido al viento, porque el tiempo, al ver que lo siento, se las llevó.

Porque pensamos demasiado en vez de sentir primero, por sentirnos obligados contra el frío invierno. 
Y cuánto me gustaría decirte lo agudo que es este silencio, lo mucho que falta aquí tu esencia y lo mucho que te quiero, cuánto te estoy echando de menos, preguntar dónde quedó ese sentimiento, contarte en cuántas cosas te miento, y verte de nuevo por dentro; y si te incomoda, lo siento. 

Tengo la sensación de haberlo hecho todo al revés, de dudar si estos impulsos renuncian o no a mi piel. 
¿Y si nos dejamos llevar de una vez? ¿Suena eso demasiado bien? 



Y no, en realidad no te estoy echando de menos; 
suelo hacerlo desde que dejamos de vernos. 



miércoles, 26 de marzo de 2014

Sentir sin sentido.





Hoy escribo por no dirigirme a nadie, por no ser vigilada por los miles de ojos invasores, invisibles e invisores que mi sola mente crea. Hoy escribo para sacar a paseo todo lo que toca mi coraportero, se ríe cuando descuelgo y se marcha con superioridad. Todo eso que no soporto de cada momento, todo lo que querría despegar de la suela que me va a pisar.
A veces me pregunto qué me hace bajar la guardia, cómo de repente me siento tan sola. Por ser tanto yo, puede ser, y no tanto tú como otros; y porque otros no vayan tanto por tús que por yos, y porque yo quede bajo yos y sobre tú(mba)s.
Escribo frases sentidas aparentemente sin sentido, pero no me privo de dárselo, a mi manera; y aunque siento que nada de esto me llena, me completa un poco más, sin estar entera.
Hoy escribo aquí por sentir que no hay nadie a quien deba dirigirme, por sentirme vacía de nuevo, fría y melancólica; escribo (o cualquier cosa) matándome a golpes con el aire, con tal de sentir que soy de ello como alcohólica.

lunes, 17 de marzo de 2014

Noches.


Abismal, fantasmal, claridad, oscuridad.
Luceriérnagas luciendo sobre la luz de las luces, la luna; sombras danzantes al son de melodías cantadas por las mareas apaciguadas. 
O revueltas.

Como un día más, un día cualquiera o, mejor dicho, como el final de un día cualquiera, emerge la noche desde la inmensa profundidad del ociéalo y se planta en la superficie del mar de estrellas sobre el que me encuentro suspendida. Observo con tranquilidad el anochecer del sol y el amanecer de la luna, su bostezo perezoso e, inmediatamente, su incansable ansia de fiesta. Su luminosidad, su traje de gala blanco, más limpio y exacto que nunca; cómo deslumbra, cómo destaca, a pesar de ser ella quien enciende la presencia de sus amigas, las juergrellas. 
Esta noche sale a bailar, pero... ¿qué hace cuando las no-tan-juergrellas se esconden bajo las mullidas y oscuras mantas de sus camas eternas? 

La luna reina la noche, la pinta, la colorea con suaves caricias de halos de la luz blanca del polvo mágico que la hace cobrar vida, la acuna, la espanta, la araña, la amamanta, tomando la noche cada día una conducta, a ratos endeble porque a ratos se cansa, unas veces rebelde, y otras veces mansa. 

La noche que nace despierta a sus criaturas, altera las partículas y vence las alturas; la noche, libre, con el viento en popa, el pelo suelto y sumergida sin ropa, es la hermosa noche que suele llevar la corona, la que se maquilla en cubiertos, la que se muerde la boca.
La noche que piensa, los vientos que hablan, las flores abiertas si sueñan con hadas, mariposas plateadas que el vuelo alzan, la noche en que el alma se llena de calma, es la noche fantástica, en la que cualquier cosa pasa, la estrella fugaz que deselvuelve la magia.
La noche que corre, siempre a su antojo, recorre el mundo y se quita despojos, rerrecorre su camino sin echarle mucho ojo y lo descorre todo sin crear destrozos,






Esa es La noche de pocos, Mi noche de locos, la noche de feria en la que no hay más que focos.