Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.
martes, 10 de diciembre de 2013
Frío/Frío/Frío
Niebla, niebla y hielo, hielo y punto.
Y no es martes, ni sábado, ni es semana, ni mes ni año, porque nada lo distingue.
Es frío.
Frío del frío del frío.
A los calendarios se les han borrado las fechas, enterradas entre tanta escarcha, a los relojes se les han congelado las agujas. Ya nada corre, el tiempo no se marca.
Sólo una vez a la noche la luz del cielo, de repente, se enciende; y sólo una vez al día la luz del cielo, de repente, se apaga.
Alrededor las cosas surgen sin anticipación de entre una niebla que cala en el alma cuando se vaga por las calles infinitas, irreales y tétricas de esta ciudad fantasma. Es un valle de nubes mullidas que no dejan paso a lo sólido, una barrera que aísla del calor humano con el que funciona el corazón.
El viento ruge e impide la resistencia, la vida muere y el frío congela.
Mi mente no encuentra escapatoria alguna que no sea hacer punto. Revés, derechas. revés, derechas. revés... y punto.
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