Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

De indefinido a invisible.


¡Y qué bonito es que las cosas ocurran inesperadamente y de la manera más extraña posible cuando no te centras en ellas, cuando ni siquiera te las imaginas... y que de repente, igual que han llegado, se vayan sin más, arrastrando rostros de confusión inmejorables y haciéndote pensar!

Y dirán que lo bueno se acaba, que lo que nace se apaga, que igual que vino fue... Pero en algún pequeño recoveco de mi mente existe la posibilidad, y sus votos van en aumento, de que en ello se encuentre la verdadera emoción del asunto. ¿Y acaso no es un hecho que las cosas monótonas aburren? ¿No nos cansa la rutina de las semanas, e incluso a veces el sofocante calor del verano o el frío del invierno?
¿De qué nos quejamos cuando las cosas buenas se terminan sin razones coherentes? Ese recuerdo dejará un hueco para algo mejor y, siempre que tú cumplas su propósito, lo recibirás.

Así que a ti, que has venido a mi vida, has brillado con una luz de un color indescriptible y totalmente nuevo, la has inundado y, de repente, has desaparecido sin decir ni mu, quiero decirte que no voy a llorar, ni a sufrir por tu marcha. Simplemente, me resignaré a preguntarme eternamente qué pasó para que te camuflases de indefinido a invisible, y tu recuerdo quedará guardado en una de las miles cajas de cartón que llevo contadas residiendo dentro de mi cabeza, en la sección despolvorizada de las experiencias memorables.

¡Bienvenido a tu nuevo hogar dentro de mí! Espero que te acostumbres, es mucho más oscuro y frío que mi corazón...

Con (aprecio) (cariño) (amor)  recuerdos inolvidables,

tuya y, muy a mi pesar, esperándote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario