He encontrado la respuesta real para muchos de los que se lo preguntan, quizá incluso para mí misma.
Muchos dicen que somos humanos, el problema es que no saben lo que significa serlo. Ser humano implica equivocarse, pero superarse; tener piedad del resto, respetar y ponerse en el lugar del otro. Querer al resto de gente por el simple hecho de ser personas, saber lo que está bien y el qué mal sólo imaginando cómo nos sentaría a nosotros, medir las consecuencias de nuestros actos... Darnos cuenta de a quién insultamos, del efecto que puede causar en ellos; saber cuánto bien o cuánto daño estamos haciendo con cada gesto. No se trata de ser maduros, ni de dejar de disfrutar la vida; sólo ser bondadosos y saber qué ideales debemos seguir para llegar a ser algo en el mundo.
Ahora piensa, ¿acaso nunca has hecho daño a alguien con alguna palabra dicha con esa intención? ¿Alguna vez has deseado algo malo a alguien por tu propio bien? ¿No has pensado nunca que algo estaba mal, pero lo has hecho con la autoexcusa de que los humanos nos equivocamos? Sí, yo también.
Nuestro objetivo en la vida es llegar a ser ese estereotipo de humanos que no hacen esas cosas, lo cual implica ser, además, lo que nosotros llamamos "felices".
Pero dime, ¿cuánta gente te ha hecho daño sin motivo? ¿Cuántos rumores falsos han circulado sobre ti? ¿Cuántas personas te han decepcionado? ¿A cuántos has intentado ayudar que al final no te han hecho ni caso? ¿Acaso nadie te ha prometido que actuaría bien si ocurría algo malo, y ha roto su promesa?
Una cosa es equivocarnos y hacer las cosas mal, otra cosa muy diferente es hacer daño sabiendo el efecto que causamos. Y últimamente no veo más que gente egoísta que se mete con el resto por satisfacción propia; parejas de amigos que se gastan bromas pesadas aún habiéndose prometido cuidarse mutuamente para siempre a pesar de los problemas; inmadurez por todas partes, insensibilidad. Nadie piensa cómo le podría sentar a sí mismo las cosas que le dice a otro si estuviese en su lugar, nadie se pone en la piel del resto por mucho que intente ayudarle o darle algún consejo. Y no sólo eso, sino que a veces vamos a atacar sin más.
Parece que nadie sabe cómo actuar ante un conflicto. Cuando escucho algún insulto, siempre le sigue una respuesta aún más destructiva en defensa propia y ofensa del otro. Esa segunda persona no sólo tiene la misma culpa que la primera, sino que además está demostrando que se está poniendo al mismo nivel que aquél al que ha llamado imbécil por empezar a insultarle. El mayor desprecio es no hacer aprecio. Si esa segunda persona hiciese oídos sordos a lo que el otro le dice, éste se cansará de insultarle y se dará cuenta de que está haciendo el ridículo y no tiene por qué meterse con nadie. Del otro modo, no se consigue más que dolor y odio. ¿Y de verdad nos atrevemos a llamarnos humanos?
Lo peor viene cuando alguien se lo explica. Entonces todos somos angelitos, nadie ha hecho nada y todos van a cambiar, a hacer oídos sordos y pensar más en los demás. ¿Por qué nos engañamos a nosotros mismos diciendo que haremos eso? Sabía que éramos hipócritas, pero no supuse que llegaríamos a tal punto.
¿Qué necesidad tenemos de hacer que el resto de gente se sienta inferior a nosotros? ¿De verdad nos sentimos tan poco importantes para que ese sea nuestro único consuelo? ¿Por qué cuando nos insultan no pasamos, sino que lo devolvemos y, encima, nos sentimos maduros y mejores? ¿No nos paramos a pensar en que a lo mejor quien nos insulta está nervioso, o agobiado, o tiene problemas importantes?
No, qué va. Pensamos en cómo nos sentimos nosotros, en que somos superiores a todo el mundo, en que somos lo más importante del universo. No pensamos en qué le puede estar ocurriendo al resto para ponerse a insultar, no intentamos conocer tan a fondo a las personas para saber por qué actúa con cada uno de sus gestos. No me extraña que haya tanta gente decepcionada por sus "amigos", ni que la mayoría de gente se sienta sola, ni que las noticias cada vez sean peores, ni que tanta gente se suicide por acoso, ni que... No me extraña nada, a estas alturas podría ser normal hasta asesinar a cualquiera con quien te cruzases.
¿Somos humanos, en serio? ¿Nos queda algo de esa inteligencia que nos hizo descubrir el fuego, inventar máquinas capaces de cualquier cosa? Sí, ese tipo de inteligencia sí, pero estamos tan consumidos por la superficialidad que sólo pensamos en objetos, en ropa, en máquinas; cuando lo que más debemos cuidar son los sentimientos, aquello que no podemos reparar con una herramienta, aquello que logra que todo ocurra sin dejarnos verlo. ¿Nunca te has dado cuenta de la maravillosa capacidad que tenemos de sentir, de pensar, de que es algo único que sólo podemos hacer nosotros y de que cada persona lo hace de un modo diferente? Los sentimientos de cada persona son una reliquia, son más valiosos que cualquier pieza de oro... Y los estamos destruyendo. Los nuestros y los de los demás.

Ahora atrévete a llamarte humano. Atrévete a hacer daño adrede a alguien, ten la cara de insultar a tus amigos y a quien te insulte. Al fin y al cabo, tenemos derecho a equivocarnos, ¿no?
Una cosa es equivocarnos y hacer las cosas mal, otra cosa muy diferente es hacer daño sabiendo el efecto que causamos. Y últimamente no veo más que gente egoísta que se mete con el resto por satisfacción propia; parejas de amigos que se gastan bromas pesadas aún habiéndose prometido cuidarse mutuamente para siempre a pesar de los problemas; inmadurez por todas partes, insensibilidad. Nadie piensa cómo le podría sentar a sí mismo las cosas que le dice a otro si estuviese en su lugar, nadie se pone en la piel del resto por mucho que intente ayudarle o darle algún consejo. Y no sólo eso, sino que a veces vamos a atacar sin más.
Parece que nadie sabe cómo actuar ante un conflicto. Cuando escucho algún insulto, siempre le sigue una respuesta aún más destructiva en defensa propia y ofensa del otro. Esa segunda persona no sólo tiene la misma culpa que la primera, sino que además está demostrando que se está poniendo al mismo nivel que aquél al que ha llamado imbécil por empezar a insultarle. El mayor desprecio es no hacer aprecio. Si esa segunda persona hiciese oídos sordos a lo que el otro le dice, éste se cansará de insultarle y se dará cuenta de que está haciendo el ridículo y no tiene por qué meterse con nadie. Del otro modo, no se consigue más que dolor y odio. ¿Y de verdad nos atrevemos a llamarnos humanos?
Lo peor viene cuando alguien se lo explica. Entonces todos somos angelitos, nadie ha hecho nada y todos van a cambiar, a hacer oídos sordos y pensar más en los demás. ¿Por qué nos engañamos a nosotros mismos diciendo que haremos eso? Sabía que éramos hipócritas, pero no supuse que llegaríamos a tal punto.
¿Qué necesidad tenemos de hacer que el resto de gente se sienta inferior a nosotros? ¿De verdad nos sentimos tan poco importantes para que ese sea nuestro único consuelo? ¿Por qué cuando nos insultan no pasamos, sino que lo devolvemos y, encima, nos sentimos maduros y mejores? ¿No nos paramos a pensar en que a lo mejor quien nos insulta está nervioso, o agobiado, o tiene problemas importantes?
No, qué va. Pensamos en cómo nos sentimos nosotros, en que somos superiores a todo el mundo, en que somos lo más importante del universo. No pensamos en qué le puede estar ocurriendo al resto para ponerse a insultar, no intentamos conocer tan a fondo a las personas para saber por qué actúa con cada uno de sus gestos. No me extraña que haya tanta gente decepcionada por sus "amigos", ni que la mayoría de gente se sienta sola, ni que las noticias cada vez sean peores, ni que tanta gente se suicide por acoso, ni que... No me extraña nada, a estas alturas podría ser normal hasta asesinar a cualquiera con quien te cruzases.
¿Somos humanos, en serio? ¿Nos queda algo de esa inteligencia que nos hizo descubrir el fuego, inventar máquinas capaces de cualquier cosa? Sí, ese tipo de inteligencia sí, pero estamos tan consumidos por la superficialidad que sólo pensamos en objetos, en ropa, en máquinas; cuando lo que más debemos cuidar son los sentimientos, aquello que no podemos reparar con una herramienta, aquello que logra que todo ocurra sin dejarnos verlo. ¿Nunca te has dado cuenta de la maravillosa capacidad que tenemos de sentir, de pensar, de que es algo único que sólo podemos hacer nosotros y de que cada persona lo hace de un modo diferente? Los sentimientos de cada persona son una reliquia, son más valiosos que cualquier pieza de oro... Y los estamos destruyendo. Los nuestros y los de los demás.

Ahora atrévete a llamarte humano. Atrévete a hacer daño adrede a alguien, ten la cara de insultar a tus amigos y a quien te insulte. Al fin y al cabo, tenemos derecho a equivocarnos, ¿no?
Lies.
No hay comentarios:
Publicar un comentario