Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Soy el será de todo lo que ya ha sido, soy el fui de lo que seré en un mañana aún dormido.

Hoy rebusco entre una mirada gris rodeada de negro. Hoy navego entre mis ojos al despertar, me pregunto qué he sido, qué soy, y qué seré.

"Soy un fui, y un será, y un es cansado."

Mi pasado es un jarabe de fresa en el que se disuelven errores, juegos e infancia. Tiene olor a chimenea de otoño, de esas que encendíamos en casa las noches de lluvia intensa, que dejaba un deseable y húmedo despertar en la mañana siguiente. El ambiente me recuerda a esas navidades ya pasadas en las que cantábamos disfrazados y la ilusión permanecía intacta, guardada en nuestras simples cabecillas de niñas. Se escuchan los cantos de todos los pájaros que nos acompañaron a presenciar el nacimiento de las flores aquella primavera, con los que celebramos un alegre banquete. Del verano, recuerdo una sola imagen: mi pie resbalando en la escalinata de arena que se formó frente al borde del inmenso pozo del mar.
Yo era entonces una chiquilla sin demasiadas preocupaciones, con ganas de vivir, esperando con impaciencia la llegada de todo lo que aún no había sido.
Yo fui, simplemente, una más, sin criterio propio ni valoración, queriendo comerme el mundo.

Quizá sea más simple inventarme mi futuro, antes de explicar mi presente. Quizá sea más complejo; en el fondo, ¿qué más da?

Mi futuro está lleno de interrogaciones por todas partes, supongo que como el de cualquier otra persona. Pero yo tengo una ventaja: sé cómo encontrar las soluciones que busco. Todo cuanto yo busque lo encontraré, todo cuanto yo quiera lograr, lo conseguiré... si no me rindo nunca. Y jamás me rendiré creando las respuestas a ese nido de interrogaciones que es mi futuro ahora mismo.
Yo seré las consecuencias de lo que en este momento haga, el conjunto de todo lo que está siendo ahora mismo.

Mi presente es un carpintero. Sierra poco a poco sus piezas, comete fallos, examina los pedazos estropeados y los exhibe en frente de su mesa de trabajo. ¿Para qué? Para, al mirarlos, recordar cómo cometió esos errores, y no volver a repetirlos. Para mejorar su técnica, no debe olvidarlos. Después busca en su micronésima y alocada mente la imagen que busca dar a sus piezas, y procura llegar a lograr su objetivo, fallando muchas veces, aprendiendo de cada una, pero sin rendirse.
El carpintero es mi presente. Lo está siendo ahora mismo, lo fue y lo será siempre. Es la consecuencia de sus errores pasados, es el conflicto de lo que él mismo será en un futuro. Mi presente es el conjunto de lo que fui en el pasado, y es lo que hará que yo sea como seré en adelante. 



Soy un será que aún no ha sido, fui el será que soy ahora, soy el será de todo lo que ya ha sidosoy el fui de lo que seré en un mañana aún dormido.




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