Ven. Acércate. Quiero ver tus ojos tan de cerca que pueda aprenderme su tono de memoria, para redibujarlo en mi mente cuando te eche de menos. Acércate un poco más... Quiero sentir tu respiración sobre mi boca. Escucha... Tengo que contarte un secreto. Pegaré mis labios a tu oreja y te lo susurraré lentamente, pero antes... Abrázame, que este crepúsculo es frío. Apoya tu cabeza sobre mi hombro y hunde tu rostro entre mi pelo. Vuélvete loco, y bésame lentamente el cuello.Yo tengo toda mi vida para contarte sin palabras mi secreto. Avanza, avanza... mis labios me han contado que quieren rozar los tuyos. Guárdame como a un tesoro que sólo tú posees, escóndeme como si corriese peligro. Y lo corro, mientras tú no estás conmigo... Busca con tus dedos mi cintura bajo el vestido de seda y rózame. Acaricia con la yema de tus dedos cada milímetro de mi piel, mientras tu cuerpo y el mío se intercambian reservas de fuego para el invierno que se avecina, mientras tus labios hablan sin palabras y me revelan tu deseo. No vuelvas a confiar en ellos, me dirán lo que tú les cuentes de mí, el destino que quieres para ellos.
Pero tranquilo, no te preocupes, yo les cuidaré con recelo, les educaré para ser aprendices de míos.
Toma, a cambio, mi corazón es todo tuyo, y mi mente, y mis labios, y yo entera, soy tuya, toda para ti. Nada hay en este mundo más deseable para mí que tú. Ven... arrástrame con tus manos descontroladas hasta algún sitio que desconozca, del que me quede un vago recuerdo, como un sueño; como el contorno del vaho sobre la invernal ventana cuando recuerda que tú estás lejos, y yo fría sin tu calor. Susúrrame al oído y dime que me amas. Sujétame suavemente y túmbame sobre un lecho de flores hecho por tus propias manos. Bésame hasta que el alba lo cubra todo con su llamada matinal, y después no pares de besarme nunca. Que tu mirada explore tras la mía, que viaje al fondo de mi corazón y se reencuentre allí contigo. Ven, hazme tuya.
Apoya tu cabeza en mi pecho. Hazme caricias. Revuélveme el pelo. Acaricia mi mejilla. Acércate más. Pégate a mí, más, más aún. Fúndete conmigo... me abrasas. Ardes. Ardes en un fuego enamorado y no te quemas, te hace cosquillas y ríes, mis labios te provocan y te incendias impermeablemente, yo ya estoy totalmente incendiada de tí, amor. Ven, que yo me bebo cada llama de tu cuerpo, las apagaré a besos.
Acompáñame a ese cielo tuyo tan infinitamente mío, o te echaré de menos en el viaje, no conozco el camino.
Ven, arrástrame, insísteme, sedúceme, ahógame entre tus redes. Bébete conmigo cada segundo trizado en un dulce mordisco en el cuello. Cómete cada segundo marcado en las heridas de mi piel y alívialo. Déjame despeinarte. Abrázame, sigo teniendo frío. Aunque estás aquí, te sigo sintiendo lejos. Necesito besarte, jugar a esos banquetes de dulcerías que tanto nos gustan, morder tus labios, hundirme en tu infinito mar de miradas y tu hipnótica sonrisa. Necesito tu cuerpo, tu calor, tu incendio, sentir tu calor correr por mis propias venas, tu aire viajar con el mío, tu locura guiando a la mía. Necesito sentirme tuya, sólo tuya, y sentirte mío, sólo mío. Que le regales un suspiro convertido en mariposa a mi corazón.
Necesito tenerte aquí, conmigo, a mi lado, enamorado.
Ven. Te debo un secreto, ¿recuerdas? Túmbame sobre ti. Sentiré tus escalofríos al rozar mi gélido cuerpo. Desliza tus manos por todos lados, mi respiración acelerada encontrará madriguera en tu cuello. Mi hambre crecerá y se saciará entre tus brazos. Mientras, roza cariñoso mi pecho con tus labios. Yo te morderé la oreja, sin hacerte daño.
Mi amor, ven. Escúchame.
Es tanto lo que me gustaría decirte, que no vale la pena comenzar una palabra que se convertirá en una frase, después crecerá hasta ser un párrafo y se multiplicará para crear un testamento. Mi testamento de amor. Pero no merece la pena, sería eterno.
"Quiero todo contigo, mi vida entera a tu lado. Te amo."
M.
Querida Eme estas loca, acelerada, enamorada al fin de algo tan simple que a cualquiera encanta. Me imagino tus ojos brillando de jubilo de pura felicidad, de esa felicidad encantadora que tanto he echado de menos. Eme estas loca, enamorada de algo increíblemente tuyo y solo tuyo, algo que te hace feliz y que no se por cuanto tiempo pero, te hará feliz. Eme me alegro, me alegro de que por fin el marchito mundo te permita una felicidad infinita, unos ojos en los que perderte y caricias interminables.
ResponderEliminarMe alegra saber que tu corazón sigue vivo, lleno de rebeldía, algo a punto de explotar quizás.
Me alegro Eme, muchísimo. Sigues loca, extasiada, drogada por besos apasionados, y eso me recuerda que todavía hay vida en las personas, que siempre se ofrecen segundas oportunidades.
Ann
Oh, Ann, mi querida Ann...
EliminarTu comentario ha sido simplemente tan maravilloso que no tengo apenas palabras ya... ¿De verdad tanto expresan esas letras que yo he escrito más arriba? El amor no es una locura, querida mariposilla. El amor hace que nos volvamos rebeldes y locos, pero no es una locura. Yo... sencillamente, estoy encantada, pero encantada como los bosques mágicos de los cuentos, como las hadas. Te deseo de todo corazón que tú llegues a sentirlo algún día, y estoy segura de que así será. Te quiero :3
M.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar