Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

martes, 13 de enero de 2015

Mientras soporto...

No sé qué nos pasa.
Siento que algo habita en mi pecho y se retuerce con ganas de mover todo en mi interior para que me de cuenta de que necesito soltarlo, a pesar de no entender nada. No sé si es que somos tontos, si lo soy yo sóla o si lo es quien sea que mande en todo (si es que alguien lo hace), pero me siento estúpida cuando te miro sin pensarlo y tú también me miras sólo por un momento, porque en seguida siento una ola de no sé qué subiendo por mi cara que me hace cambiar la vista hacia otro lado. No soporto compartir el mismo espacio contigo y no decirte nada en toda una mañana porque no tenga nada que decirte excepto un mísero "qué tal" que ni siquiera suena a una pregunta, no aguanto la sensación de querer estar contigo pero no saber qué contarte que pueda parecerte entretenido o importante. No soporto un sólo día de los que estamos pasando así y, aunque tampoco soporto desconocer los motivos de ello, soporto menos el sentimiento que tengo de que día a día estás más lejos, otra vez. Quizá me fuese soportable si no te viese, si no me pudiese dar cuenta de que es distancia invisible la que se mete entre nosotros, como ha estado pasando hasta ahora cuando algo iba mal. Pero ahora te veo, y no lo soporto, porque te veo cerca, pero te siento lejos; y no puedo dejar de recordármelo una y otra vez a lo largo del día y de las horas nocturnas en las que intento dormir sin éxito. Y creo que podría acostumbrarme, si tuviese que ser así, a verte de cerca y no ser capaz de escucharte si me gritas; pero la sola idea me resulta insoportable. No soporto las ganas de rellenar estos espacios silenciosos con cualquier palabrería banal en nuestras conversaciones, no soporto la estúpida agonía que me produce pensar en la alegría que me haría empezar a hablar contigo de repente de cualquier cosa. No soporto escuchar tu voz tan poco, ni sólo poder hacerlo cuando hay alguien más. No soporto no querer insistirte diciéndote nada por si prefirieras callar.
Hoy todo me es tan insoportable que no puedo soportarlo más, así que te lo suelto.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Such a lonely day...


Solía pensar que saber salvaba. Era feliz en mi inocencia.
Creía que ser ingenua daba demasiados problemas, quería creer -y creía- en algo que no sabía si existía. Sólo pensaba en amar, en sentir la calidez de otros labios en los míos, en palpar la ternura de ser el eso, el mismo Eso que yo quería para mi; de otra persona. Quería saber qué se sentía en una relación, quería enamorarme, ser correspondida y ser dañada, quería vivirlo todo, quería aprender todo, porque creía que nada de eso podía terminar tan mal al final. Creía que todos esos sentimientos me harían aprender más y encaminarme finalmente a algo mejor.
Aún lo creo.
Y así fue.
Pero ahora me doy cuenta de que al aprender no sólo se te queda grabado lo aprendido; también cómo aprendiste. Y yo aprendí a ser yo y bastarme a base de convertirme en otras personas, a base de que rellenaran mis espacios. A base de no sentirme suficiente.
Por eso soy sensible a comparaciones, por eso procuro no caer en los brazos de alguien a la mínima. Por eso me duele ser tan invisible, ser tan compasiva; por eso no cuento nada, por si alguien lo rechazaría. Por eso a veces temo equivocarme, por eso mantengo el control, no me salgo de la línea.

Por eso era feliz con lo espontáneo, eso me mantenía viva.

domingo, 5 de octubre de 2014

174, o 92.


Un día más, un día menos, qué más da.
Cuento los días que quedan para volver a verte, porque lo espero con ansia, porque incluso sueño con ello, porque se me acumula dentro la necesidad de abrazarte, besarte y sentirte a mi lado y crece como si fuese una gran estrella de fuego rodando por el centro de la tierra a punto de hacerla saltar por los aires. Y yo saltaré de alegría al verte.
Pero también cuento los días desde el primero en que te vi, porque cada día que pasa es un día más contigo, un día más en que enciendes el cielo que compartimos tanto con la luna si es de noche como con el sol si es de día.
Aunque sigo sin saber por qué razón en ese momento y en ese lugar algo te hizo aparecer en mi vida, ya sé que eso consigue hacerme un poquito más feliz; y para intentar que ese algo le entregue a tu piel un dulce beso de buenos nachos, sigo agradeciéndoselo, cuando pienso que estarás dormido, en cada amanecer.
Te quiero tanto, te quiero tanto que no sé ya qué hacer, porque tanto no me cabe dentro, porque mis pies se enganchan al suelo y cavan surcos infinitos donde guardo mi amor por ti, que se desborda, salta y vuela; y que espero te envuelva al llegar hasta allí.

Affffff, te quiero tanto, ¡¿cómo se puede querer tanto?! Esto se va a escapar de mi.

Si pudiera tan sólo mirarte un segundo, si se pudieran decir tantas cosas aquí... A veces pienso que faltan muchas palabras en un mundo en el que se puede sentir mucho por ti.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Sin habla.

Sin habla por no poder respirar -o respirar muy bien- de tanto aire puro en mis pulmones, por llenarme de mil cosas y vaciarme de palabras.
Cada simple esquina rebosa vida, tan pronto es un laberinto como una referencia, me va a faltar el aire en cuanto salga de aquí.
Pero sin respiración, aunque no mucho tiempo, se aguanta; y cuando vuelva a por algo más de oxígeno apreciaré cómo él sólo entra en mi y se expande por mis pulmones, bronquios y venas; podré sentir cómo mi corazón bombea acelerado en el primer momento en que permita al aire estremecer cada célula de mi ser.
Todo alrededor deja escucharse música: mala, buena o, si hay dudas, la del mar. Nosotros cantamos, salgan gallos o salga la luna, y si nos llueve es selección natural. Lugar que te abraza como un hogar, gente que te trata como a una más; montes perdidos e higos chumbos de maíz, vistas inigualables y me haces feliz.

Gracias, y no escribo más porque sobran las palabras.

martes, 12 de agosto de 2014

To Swallowdale. ♡


Two weeks, two days and a half far from there. Swallowdale, that magic place. I miss it! I miss everyone, I miss everything from there, I've even started to miss the showers.

Swallowdale is not just an international summer camp where you meet people and do activities or where you go back from right as the same person you'd come. Swallowdale is a place to grow up, to change for better, to realise what is the most important thing in the world while you're playing the guitar with your friends watching those amazing sunsets. It's that place where you look right to someone's eyes and see happiness, amusement and friendship. And if you don't, you go right where that person is and make him/her feel better, even if you didn't know you had the power to do that.
Swallowdale make us be heroes.
It's full of nature, sunlight -wich makes us see things better- and beauty. But you don't just find these things outside, no. Because every single person at Swallowdale is a different flower, has a special shine and beauty and has the power to make you love it so much that the day you're going from there you'll cry fairy lakes...
But you'll cry because you'll be thankful.

I thank you, Swallowdale, for being my home for four weeks, for teaching me so many things, for letting me be part of you and for being my family forever... I promise I won't forget you, a piece of my heart is still there.

viernes, 8 de agosto de 2014

Concluya(m)os:


Jamás hubiese pensado que en un país tan alejado del mío, en un continente distinto, atravesando un océano tan inmenso pudiese encontrar un lugar que me hiciese sentir casi más de él que mi propia habitación. Jamás imaginé que un espacio abstracto pudiese ser lo que te hiciese a ti especial, en vez de al revés; pero sí, cuando ese lugar es el corazón de alguien, ocurre. Todo ocurre entonces.

Of course, esto lo escribo para ti.

Quizá no diga nada importante, no puedo saberlo porque todo son metafóricos pensamientos fugaces que sobrevuelan mi mente y que agarro con fuerza -a veces demasiada-, pero es que a veces, por más que piensas, no llegas a ninguna conclusión.
Nevermind, ahora no voy a empezar otra larga lista de agradecimientos, sería hacerte leer demasiado y ser bastante maíz.

Cuento mil estrellas en el cielo.
Algunas hasta parpadean...
Daría lo que fuera por cogerlas, tocarlas,
Admirarlas sin que me vean.
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Diles que bajen, con polvos mágicos o algo de eso,
Imiten a peter pan y me envuelvan en un verso
para Armarme de valor, ir, mirarte y robarte un beso.
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Querría irme contigo a donde fuera
Una noche a las once sin estrellas en el cielo
y Encenderla a pesar de estar fría como el hielo,
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Para evitar que un fuego como éste muera.
A veces simplemente cierro los ojos
Sólo un segundo, y estás a mi vera
A veces me es imposible borrar a mi antojo
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Todas las caricias que mi recuerdo crea.
Eres una palomita que la guitarra toca,
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Que vuela un poco y aterriza en mi boca.
Un vuelo perdido, un (b)arco fantástico,
la Inestabilidad en un trampolín acuático.
Esa sonrisa discreta, ese abrazo mágico,
una Ropa cálida cuando estaba en el ártico.
Ojalá, te juro, ojalá pudiera
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Mirarte ahora mismo frente a frente,
y Acunar el tiempo con la canción que escondiera
la alegría que Siento por volver a verte.

♡

miércoles, 18 de junio de 2014

Aunque sé que no es eterno.


Hoy me dirijo al viento que se ha ido, porque no encuentro nadie cerca a quien pueda dirigirme.
A mi alrededor hoy sólo veo mares de plata y silencio que me envuelven en un tibio y denso calor agobiante, que me paralizan los músculos y me debilitan cuando pronuncio el mísero eco de un suspiro. Miles de burbujas brillan y flotan dirigiéndose, suspendidas y exponiendo sus policromáticas formas redondeadas, hacia la superficie de Dios sabe dónde, porque allí arriba parece no haber nada más que el interior del enorme sombrero de copa (lleno de los agujeros por donde entran tanto la luz como las liebres y las palomas blancas) que lleva un misterioso mago llamado Universo; en el hipotético caso de que exista realmente algo.
La poderosa lujuria, vestida de hilos de oro y túnicas de seda y rubí, se apodera de mi mente, a la que le ataca de repente una nueva oleada, pero ésta vez de llanto escondido e incontrolado, llanto indefenso, manso y sincero, un llanto lejano a cualquier encanto. De nuevo esa montaña rusa que viaja por todo mi circuito sanguíneo, de nuevo las mismas tómbolas, los mismos tongos, el mismo exacto lugar del que no recuerdo cómo logré salir. Me recuerda a una resaca sin motivo, un cansancio inexpresivo; la inversión de mil gotas de lluvia cayendo sobre el invierno, matándole y reviviéndome a mí con él.
Y que le den si no vuelve, en tal caso iré a buscarle yo a él.