Estoy enamoradísima de ti.
De cómo hay algo en tu mirada que me dice que estoy bien, que estaré bien, que estaremos bien, mejor que bien.
Incluso con la forma de tu boca, apoyada en una pose completamente relajada, me transmites calma. Y me das ternura con tus ojos, con tus verdes iris y las pupilas contraídas, y con tu mirada cuando es dos manchas negra y blanca desenfocadas si mantenemos juntas nuestras frentes.
Qué impotencia tenerte tan cerca y no verte.
Cuánto te quiero.
Cuánto sé que me quieres.
Qué felicidad tenerte.
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