Me gusta soñar contigo.
Pero también saborear tu piel
aquí y ahora,
y no cambiaría por nada este momento,
ni siquiera por la certeza
de avanzar hacia un sueño.
Me gusta soñarme a tu lado.
Pero también descubrir cada día
que seguimos durmiendo juntos
o seguimos deseándonos vernos,
como si fuese una novedad.
Me gusta soñar juntos algo grande.
Pero quiero disfrutar construyéndolo:
inventándonos las instrucciones,
obteniendo resultados imperfectos
y derribando y construyéndolo otra vez.
Me gusta pensar que seremos lo que queramos ser juntos.
Pero mientras tanto quiero llegar a ser
todas las cosas que podamos
hasta descubrir lo que queremos.
Me gusta que seas tú.
Y creer que siempre serás tú.
Y no poder poner un pero.
Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.
lunes, 30 de marzo de 2020
El motor y lo inmediato.
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