Hay algo en tu forma de mirarme que me dice que estoy bien. Aunque por dentro tenga una tormenta, aunque me duelan hasta las pestañas si súbitamente se me ocurre recordar.
Es sedante, tranquilizante. El refugio y el calor tras el tsunami.
Siento sin querer tu abrazo firme y decidido a que ya no me escape jamás, y aunque al principio era reconfortante ahora supone un pacto que firmaría cada día un poco más.
Te lo dije: "Si sólo te atrevieses a acariciarme... Si tan sólo probases a abrazarme. Si simplemente probases suerte con una mirada un poco melancólica o un beso sutil en la frente, sabes que me derrumbaría."
Y ya siento cómo poco a poco te adentras bajo mi piel y te expandes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario