Hay pocas cosas en el mundo cuya verdad nos sea completamente desconocida. Una pequeña cantidad de preguntas que podríamos hacernos día a día sin verdaderamente saber responderlas. Sin embargo, la verdad de las demás se encuentra en nuestra propia existencia; tejida de valores, respaldada por nuestra educación.
Ahora, ¿cuántas veces olvidamos darnos cuenta de que no hace falta pensar tanto, de que en el fondo ya conocemos la conclusión de todo lo que nos ronda por la cabeza?
Cuando admitimos una verdad que conocemos nos aferramos a esa certeza para luchar frente a las miles de vueltas que da de sí la Tierra. Nos agarramos a esa gran torre eléctrica de la cual antes negábamos la existencia y olvidamos buscar más verdades porque ya conocemos una.
Pero, cómo no (por el principio de un mundo descolocado en presencia de mentes), las verdades también pueden dejar de serlo con el paso del tiempo. Nunca te aferres a una realidad.
Agárrate al cambio.
una verdad se puede confundir con una creencia,
ResponderEliminarUna creencia siempre es una verdad.
Eliminar