¿Quiere alguien decirme qué es todo esto?
¿Por qué huimos, por qué nos creemos autosuficientes? ¿Por qué dañamos, herimos, estafamos, robamos, maltratamos y terminamos con nuestra propia especie? ¿De qué nos sirve saciar nuestro odio irreprimible matando a alguien si al final eso no te va a dar más que problemas el resto de tu vida? ¿De qué? ¿Quiere alguien explicarme qué es lo que nos pasa?
Sufrimos una enfermedad. Un problema grave, gravísimo, mortal; y lo peor de todo no es eso, sino que quienes lo padecen no lo perciben, porque de eso se trata. Hablo de la insensibilidad, ya no sólo hacia el resto, sino hacia nosotros mismos. ¿No nos duele cuando insultamos a alguien, por muy mal que nos caiga? ¿Nos satisface ver llorar, gritar, sangrar, patalear y sufrir a nuestros amigos, a nuestras familias, a la gente de nuestro entorno, o incluso a nosotros mismos? Y luego hay quien nos dice que tenemos que cambiar, mejorar; y entonces todos nos queremos tal y como somos y nos negamos a cambiar por nada del mundo, porque somos así. ¿Sabéis qué? Eso que decimos... No nos queremos, ni entre nosotros ni a nosotros mismos. Si lo hiciésemos nos daríamos cuenta de qué sienten nuestros amigos cuando les damos un empujón y les apartamos porque "tenemos un mal día" y lo cargamos con ellos; veríamos desde la otra punta del mundo a cada segundo el sufrimiento de la gente que padece hambre, dolor, tristeza, soledad, y querríamos ir y darles un abrazo a todos, hacer algo que parase el mundo, que terminase con todo este sinsentido absurdo; palparíamos el miedo de salir a la calle por todo lo que a uno puede ocurrirle a día de hoy; y notaríamos que todo esto ocurre mientras nosotros nos quejamos de ir a clase, tener muchos deberes, comer o no un plato, no tener el último teléfono móvil a la venta... Y lo querríamos cambiar por todos los medios. Cuando pienso en esa gente que lo está pasando mal, que está sufriendo, busco una experiencia en la que yo haya sentido lo mismo o algo similar, y lo multiplico por millones y millones, y resulta tan triste, tan agotador y cansino repetirlo una, y otra, y otra vez a lo largo de los días, que a veces prefiero que un meteorito destruya el mundo entero porque no veo que la sociedad esté progresando, y porque siento que caemos desde un precipicio, primero de plancha, después en picado. Rabia. Eso es lo que me está ahogando y con lo que escribo esto, y tengo la vaguísima (porque he decidido no confiar más en la raza humana, dado lo imbéciles que somos) esperanza de que sirva de algo, al menos para mentalizar a una sola persona. ¿De verdad estas cosas no nos duelen? ¿No nos da pena, decepción y tristeza ver cómo nos estamos ahogando unos a otros en un mar de aguadillas constantes? ¿No nos paramos nunca a imaginar un mundo en el que la gente se abraza sin conocerse porque se ven mal unos a otros, en el que una sonrisa por la calle una mañana soleada signifique un "buenos días, deseo que sonría usted mucho hoy"? No. ¿Y sabéis por qué? Porque ahora eso nos lo venden; nos quieren hacer pensar que las cosas son así; nos toman por tontos; creen que pueden contra nosotros, que nos controlan; piensan que un rey, gobernador o político sigue siéndolo sin su población, o al menos es lo que nos quieren hacer creer; pero lo siento mucho, a mí no me engañan.
"Quiero demostrarles que no formo parte de sus juegos".
Tenemos más poder del que nos hacen creer.

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