Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

lunes, 22 de abril de 2013

Hoy he vuelto a ser feliz.

"Hoy.
Hoy, no mañana, ni pasado, ni ayer."

Querida amiga, , que siempre vives en el momento para no perder nada de vista; , que aprovechas cada segundo para añadir una milésima de milímetro más a cada pétalo;, que te envuelves en las plumas de tus pájaros para alegrar todo desde los árboles en flor;, que llenas de un brillo mágico cada mirada de soslayo, frente e incluso espaldas, al atardecer;, que revuelves los cabellos rubios, morenos y pelirrojos creando una película de lazos hechizante; , que con tu calor embriagador rodeas de una sensación tan agradable a quien gusta de ti, te mira, te huele, te palpa y te escucha y a quien no; , generosa, amable y alocada niña traviesa que descoloca las normas del ser humano cuando incides sobre su cabeza; , poderosa, completa, colorida, hermosa. , primavera, que tanto ríes, y cuando lloras siembras hileras enteras de elogios sobre grandes mantas verdes que también riegas, que te escondes, divertida e infantil, tras las nubes, dejando un rastro de perfume de violeta y semillas de luz solar; que, a sabiendas o no de tu valor, te haces de rogar y cuando llegas haces rodar a tus amantes como peonzas bajo tu gran ojo dorado, sobre cielos estrellados de color arco iris.
, a ti te debo mi secreto oculto en una caja de cristal que imita madera, esa que resguarda su llave de plata entre las aguas de tus ríos cristalinos, esa posada que sólo puedes abrir cuando llegas y cerrar cuando te marchas con la promesa de una nueva visita tras medio año de lúgubres ramas desnudas. Pues por tu suave brisa me llegan los rumores de ranas que te vitorean y elogian, queriendo prepararte una gran fiesta; gracias a las verdes hojas que se persiguen a mi alrededor en volandas sé que aún vendrás incontables veces a saludarme; y si no fuese por los conejillos despreocupados que recorren tus bosques ante mi mirada atenta, no me daría cuenta de que no debo pensar en el mal invierno que ya ha concluido o el que está por venir.

¡Y larga vida al sol que anuncia tiempos mejores! ¡Y que demuestren gran escándalo las venas de los humanos a los que tú controlas! ¡Y que gorjeen por siempre los pajarillos alegres! ¡Y que lloren de alegría las cascadas con lágrimas de petirrojo y se estiren mares y lagos a su antojo! ¡Y eterna vida a tus pupilas ennegrecidas en forma de V que rasgan el cielo arriba y abajo, una y otra vez! ¡Y que experimenten con cálidos tintes las nubes de tus horizontes en la madrugada y el crepúsculo!
¡Y deseémosle una calurosa primavera a aquella que nos la permite!
Y tras noches y noches en las que te clamaba, exponiendo ante tus ojos la alegría que reposaba, perezosa, en túneles negros y gélidamente nevados, sale ésta a la luz, al edén primaveral, entre un sinfín de flores y manchas de colores por doquier.
Y hoy, querida primavera, puedo decirte al fin el secreto por el que te debo mil gracias:

 

He vuelto a ser feliz.


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