Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

jueves, 21 de marzo de 2013

~Besos.~


~Como susurros estremecidos destinados al viento.~

Secretos. Baúles y baúles, y cajas de sorpresas, guardadas en el pecho y reveladas en un roce simple, pero siempre inigualable, indestructible. Paredes inexistentes, de cristal inquebrantable y presencia asfixiante, derrumbadas en un efímero y veloz segundo. Tiempo detenido prolongado hasta la eternidad, invisible, irreconocible, recién nacido, limpio, infinito. Palabras sordas de aroma dulzón que ni siquiera la boca más sabia y precisa lograría describir, que sólo el tacto carnal y rosáceo de los labios percibe. Arco iris de polvo de hada que hace cosquillas por todo el cuerpo, que atraviesa los miles de sueños encantados, las infinitas historias de fantasía jamás inventadas. Enfermedad contagiosa que atrae, realza, no da miedo, vuela, da un giro en el aire como un boomerang y vuelve, dada la vuelta. Gritos triunfantes y silenciosos condenados a vivir intensamente sin sonido por un momento y a desvanecerse para siempre, que no logran ser pronunciados y claman victoria así, sin resignación ni oportunidad de ser escuchados. Recuerdo fugaz, voraz, malévolo atleta en maratón por tus arterias, aire que inhalas para hacer gárgaras con tu sangre enamorada en el corazón. El breve instante en que un pájaro decide levantar el vuelo y elevar consigo toda posibilidad de razonamiento en tu mente. Suaves y blancas plumas solitarias que se entrelazan durante una exhalación de vida, atentas, sorprendidas, hermosas, tan ligeras que casi se podría hacer contrabando con ellas. Arte que jamás será arrebatado y que se debe cuidar delicadamente, cual dama mimada y caprichosa que explota en una pataleta cuando las cosas no le salen como quiere. Bebida gratis para olvidar, con estrictas reglas sobre cómo tragarse, que si son incumplidas provocan gran resaca de arrepentimiento enseguida. Garantía para volar y ser libre, llenarse de una sensación embriagadora y envolvente de fuerza y felicidad. Velo arrancado de la pasión que, tímida, se encubre tras párpados soñadores e imaginativos y después, enzarzada en un mar de destellos coralinos, se delata con armas de un blanco limpio y brillante y sentimientos ahogados por su gran pureza. Intermitentes relucientes, pequeñas bombillas que alumbran el corazón con su débil y cálido -ardiente- resplandor, que desatan devastadoras inundaciones incendiarias en los barrios del miedo, de la razón coherente y de la autosubsistencia. Dependencia, protección, supervisión, ansia de más, más y más momentos, regalos del tiempo, segundos infinitos que te desplazan lejos y te proporcionan refugio en sus alas, mientras se pierden en la penumbra del inmenso universo para siempre, llevándote consigo.


~Besos.~
 Frágiles y coloridos fuegos de artificio que crean presos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario