Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

sábado, 19 de enero de 2013

Diré que lo intentaré. No prometo nada.

Quizá normalmente sepa qué escribir en cada momento en que tengo algún sentimiento a flor de piel, y quizá todo el que lo lea me diga y me vaya a decir siempre que utilizo muy bien las palabras. Quizá también sea lo único a lo que verdaderamente pueda agarrarme sin sentir que podría caer, quizá sea lo único que no desaparezca en toda mi vida. Y creo que se debe a que lo llevo dentro de mí, como mi forma de ser, como mis creencias... Y al igual que a veces a las personas no les gusta hacer algo aunque deban, a veces a mí no me apetece escribir. Esta es una de esas veces pero; sin embargo, siento que lo necesito.
Supongo que, al no tener ganas, no me saldrá nada demasiado provechoso de leer, quizá sólo escriba banalidades varias y poca cosa más. En fin, quien no quiera leer a partir de aquí, está en su derecho.

Comencemos debatiendo sobre unicornios:
Se dibujan en mi mente como animales con cuerpo de caballo, pelo suave y fino de colores de arco iris, con cuernos enroscados del color azul de una nube lluviosa... Olvidémoslo. Mi tono arisco y serio es incapaz de decir idioteces sin que suenen totalmente fuera de contexto.
Y no, no se me da bien fingir, supongo que intento ocultarlo entre temas de conversación incoherentes y risas falsas, con la cabeza entre las rodillas y los brazos abrazándome a mí misma para sentir el amago de un calor que echo de menos. Supongo que las estrellas intentan ayudarme pero no tienen palabras más que para deprimirme más, y supongo que no sé muy bien qué hacer ni adónde ir ahora mismo. La gente a mi alrededor, incluso la más fuerte, se derrumba al ver mis ojos, supongo que mi apariencia es muy contraria a lo que suelo guardarme en mi interior para nadie más que para mí y mis hojas de cuaderno llenas de letras pintadas con rotulador morado. Pero no hoy. Supongo que aparento fuerza, firmeza, decisión; y quizá incluso por dentro lo sienta. Pero no ahora. En cuanto paso algo de tiempo a solas con mi memoria el vacío me inunda, y me vuelvo incapaz de fingir estar bien. Quizá lleve mucho tiempo recogiendo en una caja los pedazos de mi alma destrozada por cada fallo, quizá no me haya atrevido a mirarlos mientras los colocaba por orden.
Es triste estar tan rota como un cubo de rubick sin ligaduras, y tener que coger una a una todas tus piezas para colocarlas cuidadosamente y sin mirar en una caja de recuerdos ya demasiado llena.
Es triste que todo lo que lleva un tiempo formando el nudo de mi garganta consiga desanudarse ahora, y por si fuera poco, añada un nudo más.
Es tentadora la idea de escapar de aquí, de sentarme en cualquier esquina y acurrucarme para siempre en un mar de lágrimas, hasta perder el sentido. Pero sé que no puedo hacerlo, supongo que no puedo dejar el turno a medias en una partida del parchís, tampoco cambiar el rumbo que he tomado ya con mi ficha, ni ir en dirección contraria para llegar antes a casa y poder descansar.
Supongo que no me queda otra que revisar una a una mis piezas, limpiarlas y reconstruirme, sonreír, levantar bien alta la cabeza y caminar... Diré que lo intentaré.

No prometeré nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario