Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

sábado, 21 de julio de 2012

Borrón y cuenta nueva.


Y a veces quieres llorar y no puedes.
Sientes que eres una extraña, que nadie te conoce, que eres una inútil hasta en lo que más te importa y que no puedes hacer nada. Que sobras entre ellos, que no encajas, y que no estás a la altura. Sólo quieres gritar y llorar, caer en un sueño profundo y dormir hasta que llegue la primavera, hasta que todos los demonios sean espantados por la luz.
Se te empañan los ojos, tienes un nudo en la garganta. Quieres llorar y no puedes.
Te duelen las palabras, cada bocanada de aire que sueltas y que te dice que eres una intrusa. No quieres que nadie lo sepa, pero lo notan. Entonces duele mas. Ellos piensan lo contrario, que eres capaz.
Maybe...
Ojalá. Ojalá sea culpa tuya y no confíes en ti misma.
Quiero llorar y no puedo, no me entra el sueño para dormir hasta la primavera. No puedo, no soy capaz. Soy demasiado inútil para esto.




Entonces, miras al horizonte, al mar, y ves una lucecita brillando, que te ilumina el camino. Parpadea, te llama silenciosa.
Un barco. Un barco que te llevará lejos, a donde empieces una vida nueva. Y llega, se está acercando, un rayo verde te ilumina, un rayo de esperanza.



Para en el puerto, estás nerviosa. Caminas por el muelle, tiemblas de emoción. Estás a un metro de subir.
No.
No puedes. Retrocedes, te das la vuelta y sales corriendo.

Y al siguiente día te despiertas en tu cama, como si nada hubiese pasado. Esa impotencia, de no saber acabar con algo... Mata. Mata poco a poco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario