Cuadernos quemándose hoja tras hoja, ruido de pasos a mi espalda. Poco que decir, escasas palabras y nada de inspiración, una chimenea encendida a 40 grados y un temporal caluroso demasiado sofocante para dejarte pensar. Nostalgia, nostalgia aquí y allá por cualquier absurdo objeto, cualquier simple y estúpida palabra o cualquier sutil aroma. También algo de odio hacia lo que para otros había sido el comienzo de las vacaciones, y para mí una época de cambios y reflexiones, de esas que no me gustan porque estoy sola en ellas, y me dan miedo.
¿Y qué queréis que diga? 'Miau', algo tan absurdo como 'miau'. Eso digo cuando no sé que decir.
Y en el fondo de tanta soledad, de tanto calor, de tan poca originalidad, sólo alcanzo a preguntarme dónde está aquello a lo que llamamos cielo, si tiene fin y cuál es, si empieza en algún sitio y dónde, si tiene unas coordenadas específicas, si realmente es algo y no un modo de nombrar algo completamente desconocido.
Si existe,
¿Dónde se esconde su sombra?

No hay comentarios:
Publicar un comentario