Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

sábado, 26 de marzo de 2022

Nostalgia y romanticismo

Los findes sin planes y yo sóla conmigo somos un conjunto agradable, a pesar de todo. Es reconfortante sentir cómo cada nuevo sábado asocial acepto mejor mi solitud, vuelvo a encontrarme en el romanticismo y me acerco a quien quiero ser, nada más que de forma natural, por matar el silencio vacío que me provoca el no tener compañía. Parece una bonita metamorfosis, cómo la frecuencia de estos días me enseña a convertir lo que parece soledad en el placer de mi propia compañía.

Al salir a la terraza, sentir el aire fresco y ver un cielo de nubes lumínicas entre edificios estáticos, la calma de este sábado en esta zona de Barcelona se compara a la de un domingo en las cuatro torres de Madrid. Pienso en los días de diario haciendo visitas esporádicas, tomando algo en el bar de al lado, entre tanto gentío, dentro de un escenario de otrora tanta calma. Si hoy me sintiese muy sola, al visualizarlo ahora sólo lo añoraría, querría agrandar esa imagen y permitirle anidar en todos mis sentidos. Y que no me sorprenda: en parte es así, pero mi romántica renaciente también encuentra placer en observarlo desde la distancia, con el cariño maternal con que miramos nuestros recuerdos más preciados, y dedicar un rato de mi tiempo conmigo a escribir esto para mí.

domingo, 5 de septiembre de 2021

El cristal opaco del tren

Ver un tren desde fuera es como encontrarse ante una sala de laboratorio restringida,
los cristales opacos, y conoces al sujeto,
pero es otro mundo: no sabes qué ocurre dentro, sólo que todos se moverán a la vez.
Es el mundo de quienes se preparan para marchar, de quienes la ciudad se despide, de quienes dejan algo atrás y ya miran hacia delante.
Pero no hay tanta diferencia con aquellos que esperan fuera: cuando el tren se pone en marcha, los de fuera se despiden con la mano, y los de dentro miramos con cariño y añoranza lo que dejamos; el cristal deja de ser opaco.

Cogí aire en un largo momento rápido.

Cogí aire el día que me fui,
y eso que llevaba unos días intentando inspirarlo...
Pero era tan difícil que pasase el aire a donde había tanta arena que barrer,
que el aire sólo entró cuando no quedaba más trabajo
ni tampoco tiempo para saber lo que inspiraba.
Así que cogí aire el día que me fui,
y a día de hoy, aún no sé qué respiré.
¿Fue un adiós contenido o un respiro?
Fue un llanto limitado, llené un vaso a la mitad,
y sólo ahora siento que está pesando.
Cogí aire el día que me fui
de una ciudad que me acogió cuatro años;
respiré un momento para sentir
la nostalgia que me producía dejarlos...
Y ese aire se atascó, como en un reloj el momento,
y en este momento todo está pasando tan rápido,
que meses después alcanza ahora aún lo más profundo...
Pero hoy ya pasa a mis pulmones
y es el siguiente segundo.
Cogí aire el día que me fui
y todo está pasando tan rápido
(deseo tanto sólo detenerme a contemplar)
que no sé, antes de coger aire de nuevo,
si me dará tiempo a exhalar.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Rumbo de nómada.

Tengo que alejarme de ti.
Tengo que alejarme de ti, porque no me das todo lo que necesito.
Es inevitable e inminente.
Custodias mi cuerpo, pero no mi inquietud, no mi corazón.
Así que tengo que irme de ti, sé que es así, no temo hacerlo. Incluso, quiero, hacerlo.
Aunque no sé quién conseguirá abrazar todos mis aspectos, por eso mismo, tengo que irme de ti.
Y sé que tú no me echarás tanto de menos.
Y aunque yo me vaya, que me iré, y de buen gusto, sé que pensaré en ti. O en mi, en los momentos contigo.
Y volveré, eso también lo sé. Volveré y por un momento te veré radiante. Quizá me emocione. Quizá te añore a mares.
Pero voy a alejarme de ti...
Es el cuerpo que custodias quien lo pide.

viernes, 5 de febrero de 2021

Música

Hoy ha sonado de todo. Ha sonado llanto, desconsolado, ha sonado sueño, han sonado sueños y ha sonado lluvia, ha sonado un trueno y ha sonado llanto, emocionado, junto al sonido que han hecho canciones al entrar en nuestros corazones. Ha sonado ella, una voz quebrada con amor, has sonado tú y he sonado yo enamorándome del mundo. Ha sonado un silencio religioso en la calle, acompañado de paz y recuerdos, y lleno de expectativas e ilusión. Ha sonado un de mí para mí lleno de orgullo; y han sonado, separados y juntos, la familia y la malinterpretación.

La búsqueda, el preludio, el futuro, y el adiós.

Qué bonita es la vida
cuando dedicas tiempo a observarla...

lunes, 2 de noviembre de 2020

El perdón

Que el consuelo y el perdón de un conflicto solo vengan cuando sin justificarme sienta que yo también hice algo mal.