Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

miércoles, 3 de enero de 2018

El verdadero responsable.

Tiempo. El gran temido Tiempo.
¿Por qué me asusta pensar que el tiempo pueda separarnos, llevarnos por caminos diferentes... Cuando en el fondo no creo que el tiempo tenga tan pequeñas preocupaciones? ¿Qué responsabilidad podría tener él en el asunto?
Por qué tememos al paso del tiempo, ¿acaso porque sabemos que cada segundo, cada centésima, cada milésima de segundo e incluso cada unidad temporal tan pequeña que sea imposible de medir supone algún cambio, por nimio que sea?
Quizá porque tememos a la alteración de lo que ahora está bien. Nos asusta cambiar, que cambien o que nos cambien, y que eso destroce nuestros monumentos.

No creo que el paso del tiempo dé por sí mismo lugar a un destrozo. Son los cambios que se producen, los mismos que han llevado a la construcción de los monumentos, los que pueden derrumbarlos. Pero no por más tiempo que pase más fácil será el derrumbe.
Habrá habido más posibilidades de cambiar hacia el derrumbe. Pero también habrá habido las mismas posibilidades de cambiar hacia el refuerzo.

Si el tiempo tuviera voz, probablemente nos diría: 'Ni confiéis en mi ni me temáis: yo sólo paso, no ocurro. Preocupáos de sentir. Preocupáos de cuidaros. De los cambios a los que eso dé lugar, sí podréis fiaros.'

martes, 2 de enero de 2018

Explorarme. Creo que ese es mi mejor propósito para este año, a pesar de que a veces, si lo pienso, tanto movimiento con el cambio de año me parezca ridículo. Pero no es tanto por el año nuevo. Me lo propongo de ahora en adelante, porque ahora mismo se me ha ocurrido.
Quiero salir de ruta por mis caminos. Quiero respirar el olor de mi naturaleza y saber reconocerlo. Quiero probar cosas nuevas, descubrir nuevos senderos que vetarme o añadir a mis paseos. Quiero expandirme, expandirme como una sombra que sólo sobrevive bajo mis condiciones, y que quiere conocerlas todas.

Quiero escuchar nuevos ruidos de animales y decidir si me gustan o no. Quiero cambiar de entorno y subirme a las copas de los árboles o agarrarme bocabajo con las uñas clavadas a las ramas -cuando me crezcan las uñas-. Quiero descubrirme a mí y mis capacidades.
Porque, de todas las personas del mundo, yo soy mi mayor desconocida.

lunes, 1 de enero de 2018

Fears.

Ahora que sé que sí ocurre, una de las cosas a las que más temo es a vivir intensamente. Pero no por el riesgo, yo me arriesgaría una y mil vidas...  sino porque tengo miedo de que las cosas bonitas, las pequeñas cosas que te hacen ser feliz y que te hacen sentir en casa y como si tu vida fuese una película, se esfumen de la nada. Porque sé que sí ocurre.

domingo, 27 de agosto de 2017

Incertidumbre

En el mundo de la inmediatez, todo lo que no se obtiene al segundo frustra. Los mensajes no pueden dejarse "en leído", y si un pedido online llega un día después, te han timado.
Si la paciencia es la madre de la ciencia, pocos contemporáneos pueden llamarse científicos.
En el mundo de la inmediatez ya no se disfruta de las cosas pequeñas. El tiempo pasa rápido porque nadie se para a esperar, y la belleza de lo sutil pasa desapercibida porque quien espera, desespera en vez de observar.

Creo que justo en lo contrario está uno de los secretos de mi felicidad. En que, aun en el mundo de la inmediatez, me detenga a saborear un mensaje antes de contestarlo, o contenga mi curiosidad en favor de alargar una sensación. A veces las cosas, y el tiempo, pasan rápido porque nosotros mismos las cruzamos corriendo... Pero no hay sentimiento mejor que no tener ninguna prisa, aun teniendo ilusión, por abrir una caja para saber si contiene dentro algo... O no.

jueves, 27 de julio de 2017

(Sinceridad) Cubierta.

¿Es bueno hablar del mal? ¿Hablar del mal -en referencia a lo malo, a lo que podría hacernos daño, a lo que más nos rompería el corazón- con quien podría provocarlo? ¿Acaso es beneficioso, favorece la comprensión y la confianza, y permite que nos libremos de aquello que nos ronda la mente y que va por si solo empeorando?
¿O sólo acelera el proceso, siendo quizá antimorbo y aumentando las posibilidades de que lo malo suceda?

Tengo la imperdonable manía de imaginarme mil y una formas del mal, mil y un "lo malo" diferentes que pudieran, si ocurrieran, hacerme pedazos. Suelo hacerlo de manera incoherente e involuntaria cuando todo me va bien, y lo único que me queda es un preludio de dolor en el pecho y la tonta preocupación por que sucedan cosas que no se han siquiera anunciado. Además, claro está, de lo estúpida que me siento cuando permito que mi mente divague por esos mundos mientras la realidad es tan contraria y bonita.

Quizá se deba a que, para mí, todo puede ir bien si ocurre de una única manera: yendo bien; aunque esto sea indefinido, difuso y aunque no supiera decir qué hechos contiene. O bien puede ir mal, fatal, horriblemente y un montón de adverbios más por el estilo, para cada uno de los cuales existen infinitos hechos, muy concretos y retorcidos.

Yo sólo quiero que mi futuro siga contigo tal y como mi presente lo está ahora. El dónde, el cuándo, el cómo, el por qué... Todas esas cosas las dejo a elección de quien deba ser elección; tan sólo pido que no introduzca en ello nada de lo malo; nada concreto, nada retorcido, nada que haga que me duela el pecho, nada que me permita siquiera imaginarme el dolor o querer enzarzarme en una discusión de forma injustificada.

Ahora, mi primera cuestión, ¿te hablo de esto, o no?

martes, 25 de julio de 2017

Lo primero que hoy he visto al despertarme eras tú abriendo mi puerta y mirándome. Lo primero que he sentido al despertarme ha sido el colchón cediendo ante el peso de tu cuerpo conforme avanzabas a grandes zancadas como un mamífero hacia y sobre mi. Lo primero que me ha hecho cerrar los ojos tras haberlos abierto por primera vez en el día ha sido el beso que me has dado, con tus labios húmedos, en mis labios dormidos.
Ya había sentido tus brazos dándome calor y acogida y tu pecho inclinándose sobre el mío, y ya, tras sólo haber transcurrido los tres primeros segundos del día, estaba sobrecogida. Vivo en un estado de sobrecogimiento latente continuo.
Tú. Tú. Tú.
Si apenas ayer nos estábamos conociendo, ¿qué traerás contigo hoy?