para darte las gracias
Noto tu suave tacto
y al minuto el calor que emanas
se vuelve una señal de la vida latente
que sí puedo agradecer.
A decir verdad no hay nada mal
todo está en paz fuera de mí
y tú estás aquí,
aunque dentro siento remolinos
tristeza desbordada arrasando las riveras
sé que el sol secará el barro
y bajaré a hacer jarrones
con él.