Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

domingo, 5 de septiembre de 2021

El cristal opaco del tren

Ver un tren desde fuera es como encontrarse ante una sala de laboratorio restringida,
los cristales opacos, y conoces al sujeto,
pero es otro mundo: no sabes qué ocurre dentro, sólo que todos se moverán a la vez.
Es el mundo de quienes se preparan para marchar, de quienes la ciudad se despide, de quienes dejan algo atrás y ya miran hacia delante.
Pero no hay tanta diferencia con aquellos que esperan fuera: cuando el tren se pone en marcha, los de fuera se despiden con la mano, y los de dentro miramos con cariño y añoranza lo que dejamos; el cristal deja de ser opaco.

Cogí aire en un largo momento rápido.

Cogí aire el día que me fui,
y eso que llevaba unos días intentando inspirarlo...
Pero era tan difícil que pasase el aire a donde había tanta arena que barrer,
que el aire sólo entró cuando no quedaba más trabajo
ni tampoco tiempo para saber lo que inspiraba.
Así que cogí aire el día que me fui,
y a día de hoy, aún no sé qué respiré.
¿Fue un adiós contenido o un respiro?
Fue un llanto limitado, llené un vaso a la mitad,
y sólo ahora siento que está pesando.
Cogí aire el día que me fui
de una ciudad que me acogió cuatro años;
respiré un momento para sentir
la nostalgia que me producía dejarlos...
Y ese aire se atascó, como en un reloj el momento,
y en este momento todo está pasando tan rápido,
que meses después alcanza ahora aún lo más profundo...
Pero hoy ya pasa a mis pulmones
y es el siguiente segundo.
Cogí aire el día que me fui
y todo está pasando tan rápido
(deseo tanto sólo detenerme a contemplar)
que no sé, antes de coger aire de nuevo,
si me dará tiempo a exhalar.