La tormenta
es capaz
de ralentizar mis suspiros
con el baile musical de las gotas
extasiadas sobre las hojas,
y sus relámpagos y bramidos
son mi mayor sensación de paz.
La tormenta
es poder, y rabia y arte,
liberación, y la cognición
de un entramado iluminado
divino y desencadenante
en la ventana de mi habitación.
La tormenta,
protagonista.
Naturaleza fascinante
o fascinación natural.
Se hace dueña de la vista,
se hace nuestra, se hace mía
y con su fuerza cambiante
parece surgir de alma amante
a quien se priva de amar.
Aquí el cielo es amarillo
y los rayos blancos
como la espuma de mar...
La tormenta,
su calmo grito
y mi mayor
sensación de paz.
Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.
jueves, 24 de mayo de 2018
Atnemrot
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