Tenía mucho que dar, y tenía muchas ganas de darlo. Pero se lo quise dar a la persona equivocada, alguien que quería hacer, de mis cuentos sobre doncellas y dragones, romances sobre caballeros rana y princesas encerradas en torreones.
- Pero... Es que la vida no es así - le dije.
Y escupió una llamarada de fuego:
- Tampoco en la vida existen dragones.
Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.
miércoles, 27 de julio de 2016
Microcuéntame...
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