Es extraño. El silencio del sonido que no sale de tu boca, la falta de compañía de tu silueta tangible, el recuerdo en forma de fantasma de vapor que por las noches recreo a mi lado. Es una situación extraña, con la pincelada de sensaciones acogedoras y de familiaridad conmigo a la par. ¿Cómo no voy a sentirme como en casa cuando vuelvo a resolverme inevitablemente aislada?
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