Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

viernes, 7 de agosto de 2015

Deja de buscarme los lunares -o hazlo para siempre-.

Entras, me ves semisentada en la silla, ajetreada y dispersa, con los ojos desubicados, la cabeza gacha y pensativa, inquieta, dibujando un mapa permanente en el cristal con una mano, colocando mi escritorio y mi pelo en un intento de ordenar mis ideas con la otra.

No me da tiempo, no tengo tiempo para levantar la vista hacia ti y marearme mientras naufrago en tus pulcros ojos, no puedo dedicar ni un sólo segundo a contártelo todo al sonreírte porque mi vista desembocaría en tus labios, buscando eternamente una respuesta sin tu voz.

Así que te haces ver con tu escondite, te mueves hacia las sombras que proyectan las paredes, te preparas con un suspiro como si ya conocieses el resto y te muerdes la boca por dentro, vas abriéndote paso hacia mi y avanzas tan lentamente rápido que cuando termino de levantar la vista te encuentras en frente de mí, pegado a mí pero aún sin tocarme, mi mesa está rota y el mapa borrado, los apuntes por el suelo, los pisapapeles aún más abajo.

Ya me has roto los esquemas otra vez.
De una manera distinta a la última.

... Cómo disfrutas llevándote todo por delante y poniéndome una sonrisa al final...

No hay comentarios:

Publicar un comentario