"Quizá, a estas alturas, tengas ya una vaga idea de mí. Quizá no seas capaz de ver a través de mi fachada y lo que representa, pero créeme, incluso tú, que te escondes, apareces en el inventario de mi mente. Así es como ni tú ni yo vemos más allá, pero ambos preconcebimos una silueta del otro: creamos una imagen a partir de una máscara, más o menos nítida en función de nuestro interés por la minucia, pero exacta en toda su medida, al fin y al cabo. Me aventuraré a decir que la mente humana funciona como la luz encerrada en nuestros globos oculares: Invirtiendo. Pero es que, aun si esa imagen estuviese completamente forrada de carteles y espumillón, lo que veríamos no dejaría de ser lo que es: en mí, yo; en ti, tú."
Me limito a ver las cosas tal y como ellas mismas son.
¿Y cómo son las cosas?
Verás, eso depende de quién las mire...
Últimamente me estoy dando cuenta de muchas cosas. Reflexiono en particular, en plural y en cada ápice de mí misma sobre todo, porque si no, ¿cómo iba a saber por qué está condicionado aquello que pienso sobre todo lo demás?
Estoy segura de que cualquier otra persona tiene una visión diferente.
A eso voy.
¿Cuál es mi visión, qué captan mis ojos? ¿Qué se oculta en mi opaca pupila, qué misterioso secreto se eclipsa tras la verde danza de mis iris?
Yo veo un mundo sencillo en el que las verdaderas soluciones, las verdaderas respuestas y la propia verdad están al alcance de la mano. Veo el gran arma del ser humano para ocultar la realidad, su vanidad, su ansia de poder. También veo su ignorancia: los humanos tenemos voluntad (una voluntad infectada) sobre la voluntad.
Yo veo un lugar lleno de dolor, plagado de rabia y enfermo de caos, loco de envidia, muerto en su centro. Veo gente gris, me escondo de los soldaditos verdes, sonrío a las sonrisas amarillas. Doy calmantes a los enfurecidos rojos, y por último me abrazo a los azules. Y me suelo quedar ahí.
No llego a ver, pero sé que existe, una estela omnipresente cuya naturaleza es y siempre será un misterio.
Veo el desastre. Siento la pena. Soporto el dolor y padezco de humanidad.
Sin embargo, yo veo todo en technicolor.
Veo un mundo sencillo, en el que las verdaderas soluciones, las verdaderas respuestas y la propia verdad están al alcance de la mano...
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