Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

domingo, 5 de octubre de 2014

174, o 92.


Un día más, un día menos, qué más da.
Cuento los días que quedan para volver a verte, porque lo espero con ansia, porque incluso sueño con ello, porque se me acumula dentro la necesidad de abrazarte, besarte y sentirte a mi lado y crece como si fuese una gran estrella de fuego rodando por el centro de la tierra a punto de hacerla saltar por los aires. Y yo saltaré de alegría al verte.
Pero también cuento los días desde el primero en que te vi, porque cada día que pasa es un día más contigo, un día más en que enciendes el cielo que compartimos tanto con la luna si es de noche como con el sol si es de día.
Aunque sigo sin saber por qué razón en ese momento y en ese lugar algo te hizo aparecer en mi vida, ya sé que eso consigue hacerme un poquito más feliz; y para intentar que ese algo le entregue a tu piel un dulce beso de buenos nachos, sigo agradeciéndoselo, cuando pienso que estarás dormido, en cada amanecer.
Te quiero tanto, te quiero tanto que no sé ya qué hacer, porque tanto no me cabe dentro, porque mis pies se enganchan al suelo y cavan surcos infinitos donde guardo mi amor por ti, que se desborda, salta y vuela; y que espero te envuelva al llegar hasta allí.

Affffff, te quiero tanto, ¡¿cómo se puede querer tanto?! Esto se va a escapar de mi.

Si pudiera tan sólo mirarte un segundo, si se pudieran decir tantas cosas aquí... A veces pienso que faltan muchas palabras en un mundo en el que se puede sentir mucho por ti.