Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

domingo, 7 de octubre de 2012

Querido anónimo:


Esta noche ha sido oscura. Oscura hasta el punto en que mi sangre y mi corazón llegaron a brillar.
Sin embargo, no tenía motivos para serlo, pero todo ese pasado que "ya no importaba" se acumuló. 
Ha sido una noche en la que todo fue puesto en duda, incluso el simple hecho de estar vivo, el suave sonido de mi respiración. Ha sido una noche triste, llorosa, en la que las nubes caían de algún cielo inexistente, y las estrellas jamás habían existido. Ha sido larga, ha sido fría... Me ha hecho pensar. Todos los recuerdos convertidos en mentiras, todas las cosas que pueden llegar a cambiar en tan poco tiempo; este momento, que podría acabar convertido en una de todas esas cartas sin abrir por miedo a que se evaporen o contengan un adiós... Un futuro que prefiero no desear, por temor a que se convierta en un perfecto presente y después, en otra mentira más. Todo con lo que podría ilusionarme, pero lo suficiente para que, si desapareciese, no doliera, o al menos no tanto como podría llegar a dolerme. 

Cuántos corazones rotos habéis quemado, jodidas vosotras, que jugáis con fuertes lazos y cadenas rotas. 

Os desprecio tanto... tanto, tantísimo, que ¿sabéis que os digo? Podréis romper todos los corazones que queráis, excepto el mío. Sí, porque me gusta vivir, me parece el mayor regalo posible. Aunque... no mencionaré mi debilidad, pues la encontraréis y me la arrebataréis, y habréis vencido al mundo, a la felicidad... 

Esta ha sido una noche triste, llorosa. 
Esta ha sido una noche, una noche que aún no ha sido, que quizá llegue, tras algún bello pero indeseado crepúsculo. 

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