Aún me sigo preguntando de dónde sale todo.

domingo, 26 de febrero de 2012

Olía a primavera

Bastó un baño relajante, oler como una flor, para no estar nerviosa. Bastó una canción para que me ilusionara aún más. Bastó abrir la ventana de par en par para avivar la llama de los recuerdos y la felicidad. Bastó imaginar para pintarme una sonrisa y saber que la realidad seria incluso más mágica. Bastaron minutos para que me hartara de esperar y lo creyese imposible. Bastaron esas ganas de nuevo para ser paciente. Bastó una risa para alegrar el día. Bastó un "sí" para tranquilizarme de nuevo.
Sobraron los segundos silenciosos en que miraba impaciente el paisaje.
Bastó llegar para saber que ahí empezaba algo importante.



       25.2.2012







Bastaron risas, una pequeña broma, para saber que nunca habría problema para revivir la tarde que estaba empezando. Bastó un adiós algo ignorante para darme cuenta de que algunas personas nunca podrían ser igual de felices que yo. Bastó emoción para sentirme segura, aunque ya les tuviera. Bastó que les gustase para saber que tenía razón. Bastó alguna palabra para hacer lo atrasado. Bastaron cosquillas para pasarlo bien. Bastaron miradas para entender y bastaron mis ojos huyendo en alguna ocasión. Bastaron pasos libres y lentos para entender que les importaba, y un nuevo camino para saber que eran ellos los que había posibilitado su paso. Bastó el sol para cegarme y decirme sin palabras que esa tarde importaba. Bastó una idea y bastaron carreras para entenderlo todo. Bastó llegar y buscar en la nada del horizonte un lugar con más hierba. Bastó tumbarme para soñar, ver las nubes para saber que estaba sobre ellas, en un lugar siempre soleado.
Sobraron ganas de contarlo todo, gritarlo y a la vez decirlo al oído de cada protagonista.
Faltaron dos "te quiero" dichos desde lo mas profundo de mi corazón.
Sobraron algunas palabras que he aprendido que es mejor no escuchar, y faltaron hechos.
Me quedé conforme, con ese "Yo siempre en medio de vuestra línea, sin preferencias". Con ese abrazo que vi y el que recibí. He aprendido que darse cuanta de pequeños detalles importa, y que no debes conformarte con algo si anhelas otra cosa. He entendido que el destino y sus bromas, buenas o malas, existen, y que siempre acabas comprendiendo sus motivos.
Que ya no es un sentimiento, que ahora son tres sensaciones en un mismo escalofrío; que saben a chocolate y se disfrazan.
Las puestas de Sol siempre son preciosas, pero esta fue la mejor. Los rayos verdes que desprenden algunas, sólo los he visto yo.
Me conformo con tenerles conmigo, con saber que su esencia divertida, diferente y especial estaban ahí, para sonreír y decir:




Huele a primavera
y parece que esta
será solo nuestra 


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